Elogio de la sopa

22 Jun
 
 
  Ya he expuesto ampliamente mi teoría en innumerables y prestigiosos foros nacionales, internacionales e interplanetarios: La falta y/o escasez de dos elementos esenciales, hacen de la vida humana… en fin, algo indigno de ser vivido. Uno, firmemente convalidado mi postulado por la comunidad científica toda, es obvio y elemental: el pan.
  Pero la ausencia del otro (y en el caso lo evidente no lo es tanto, me refiero a la sopa), lleva estos inconvenientes a su grado más extremo.
  Che, hace frío y el zapallo está a un precio más que razonable… ¿Conocen el HOKKAIDO o zapallo brasileño?. Es el que más me gusta: elíjanlo de un verde oscuro, bien seco, sonando a hueco cuando lo golpean con los nudillos. Si ya está cortado, disfruten de su pulpa anaranjado furioso, los mejores son los que no tienen franjas verdosas entre la pulpa y la cáscara. Y no tiren las semillas que son deliciosas: se les retiran todos los restos de pulpa, se lavan bien y las podemos secar al sol. Después las tostamos muy suavemente, son muy ricas como snacks o… si tienen la bienaventuranza de la paciencia china, pueden pelarlas y ya tostadas, agregar a galletitas, bizcochos, granolas, salarlas para la cervecita, agregarlas a crocantes salados o simplemente comerlas así, como hacemos con las de girasol.
  Así que tomen unos buenos cachotes de zapallo hokkaido desemillado, limpio y sin cáscara; pelen dos papas medianas tirando a grandotas y (¿Hay por allí una olla a presión?. Porque si tienen ¡aprovéchenla! y todo esto no lleva más que unos siete minutos), la calientan y agregan un buen chorro de aceite de la mejor calidad que puedan pagar, sésamo por ejemplo, que es tan rico y perfumado y saltean SIN AGUA los trozos de zapallo y papa. Agregamos una pizca de sal y tapamos unos segundos. Antes que todo se pegue y/o ¡se queme!, le agragamos un buen caldo -de pescaditos secos y algas o de verduras, todo bien colado- o simplemente agua y tapamos bien. Fuego fuerte y cocinamos hasta que se ablande bien aunque no “horas”.  Con una minipymer o la licuadora o procesadora y en ese mismo líquido, licuamos todo. Si necesitan más líquido, se lo agregan, pero conservando siempre su textura cremosa, que es genial si usan este zapallo sin necesidad de “espesar” con harinas o féculas.  En otra olla bien gruesa que calentamos primero, colocamos un chorro de aceite, muy poquito siempre. Si les gusta el ajo, agreguen un diente finamente picado y rehóguenlo apenas sin quemar, please. Al toque volcamos el pastiche licuado que tenemos listo. Apenas un suave hervor, condimentamos con poca sal, poca nuez moscada y bastante pimienta negra molida gruesa. Queda tan linda en platos oscuros o en un bol… y la podemos convertir en un plato único “nocturno” si la servimos con croutones de pan frito o tostado, una buena cucharada de queso duro rallado y un toque de cilantro fresco o perejil súper picaditos. ¿Qué tal un buen sandwich con pan casero para acompañar?. O una simple rodaja de pan con oliva y ajo… ¡¡Cuesta dos mangos!!.
 Y veremos si vuelven a bancarse una sopa de sobre… ¿a que no?.
 ¡Me olvidaba de la copa de vino tinto!.
Me dió hambre...
 
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