Un sueño

15 Nov
 
  
  Despertaba y era un monstruo: todos huían de mi lado. Hasta los hombres más crueles recibían alguna forma de amor, piedad o consuelo. Pero como yo era un monstruo, aún sin culpa o sin saber cuales habían sido mis crímenes, no merecía la palabra, el soplo de Dios. Sin embargo vivía entre humanos, en una ciudad de piedra, rodeada de bosques.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Anuncios

Gracias

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: