Roma divinidades de la familia.

21 Ene
  
  
   En la ciudad romana existe otra fuerza que los Modernos tienen tendencia a infravalorar: la que emana de lo sagrado…
Uno de los caracteres de la religión romana es la diferencia establecida entre la religio y la superstitio.
   Es religio sólo aquello que tiene la adhesión de la tradición y de las leyes. Lo cual prohíbe toda innovación, toda inspiración momentánea que capte a tal o cual espíritu y lo lleve a actos imprevisibles. La religio, en las relaciones con los Dioses, es decir, con las fuerzas que los hombres no pueden dominar, es parecida a la ley en las relaciones entre los humanos mismos. Es ella la que establece la pax deorum, la que da sosiego a las angustias ante lo desconocido. 
   Roma tiene buena conciencia. Sabe que existe un Derecho que regula las relaciones con los Dioses. Así se encuentra domesticada cualquier forma de misticismo. Y una de las causas que ha acompañado y acelerado el fin del Imperio ha sido la desobediencia a esta regla de sabiduría cuando, por ejemplo, los godos se inflamaban por el arrianismo, y, consecuentemente, otros pueblos contra él…
 
El Imperio Romano, Pierre Grimal, Editorial Crítica, 2000
 
 
 
 
   El Genio, por definición, es la fuerza creadora que engendra al individuo, cuyo desenvolvimiento protege hasta que llega el momento de su destrucción. En primer lugar, preside el matrimonio y el tálamo nupcial, llamado, por tal motivo, genialis. Luego se manifiesta a partir del nacimiento del ser cuyo ciudado tiene encomendado, y él es quien forma la personalidad del niño. Éste tendrá, según su buena estrella, un Genio más o menos poderoso. Si se trata de un varón, este espíritu tutelar se llamará Genio; si es hembra, Juno.
   El Genio o la Juno desempeñan su función protectora acompañados de cierto número de auxiliares: Nundina preside la purificación del niño; Vaticanus, su primer vagido; Educa y Potina le enseñan a comer y beber; Cuba lo mantiene tranquilo en su cuna; Ossipago y Carna cuidan del desarrollo de sus huesos y su carne; Abeona y Adeona le enseñan a andar; Sentinus despierta sus facultades intelectuales… en una palabra:
 el Genio provoca la expansión de todas las potencias intelectuales y morales del individuo, del cual es una especie de desdoblamiento. El culto que se le da es muy simple, cuando nace un niño, se ofrecen al Genio o a la Juno vino y flores, y más tarde se le dedican danzas. Primero se los representó en forma de serpiente; luego, el del jefe de la familia adoptó la forma de un hombre revestido con la toga y se colocó entre los Penates y el Lar; en ciertos casos se le asociaba la Juno peculiar de la mujer, es decir, el Genio femenino.
   El nombre Penates, deriva de “penus”, que significa “despensa”. Su primera función es la de velar por la conservación del alimento sólido y de las bebidas, pero en realidad están íntimamente unidos a la vida de la familia, cuyas alegrías y dolores comparten.  Y tan importante es su papel que reciben el epíteto de dii o dvi, el cual no se concede ni al Genio ni al Lar. Los Penates son siempre dos, y su altar es el hogar, que comparten con Vesta; sus imagenes se colocan frente a la del Genio; en el fondo del atrio. Durante las comidas son colocados entre los platos y se les ofrecen las primicias del alimento. Las prácticas simples que se les dedicaban se remontan a épocas muy lejanas; más tarde, estas prácticas sólo se observabaron en los medios rurales. Cuando la familia abandona el lugar, los Penates van con ella. Asimismo desaparecen cuando aquélla se extingue.
   Lares una palabra etrusca que significa Jefe o Príncipe. Los Lares pertenecen al fondo más antiguo de la mitología itálica. Primero fueron protectores de la agricultura, y, como tales, se asociaron a Consus y al Marte agrícola. Su papel es el de guardianes; su imagen se esculpe en un tronco, y se coloca en las inmediaciones de la explotación agrícola.
   Sus atribuciones y su culto se parecen a la de los Penates, por eso suelen confundirse. Su altar, como el de los Penates, es el hogar, y en él reciben un culto similar. Durante las fiestas son adornados con guirnaldas, y los Lares reciben ofrendas de frutos y libaciones de vino.
   Pero, en contraste con los Penates, el Lar familiar es un personaje único. Su misión específica era la de simbolizar la casa, y era invocado en todas las circunstancias importanes de la vida de la familia, como cuando alguno de sus miembros se veía precisado a abandonar su seno o en ocasión de una boda  o de unos funerales. La recién casada, al pisar el umbral de su hogar, le ofrecía un sacrificio y le entregaba una moneda; después de una ceremonia fúnebre, se sacrificaban dos carneros a su intención y para purificar la casa.
   En la vida familiar intervenían numerosas divinidades: Oerbona, diosa protectora de
los huérfanos;  Viriplaca, que zanja las disensiones entre marido y mujer;  Deverra, Intercidona  y Pilumno, divinidades de la escoba, el hacha y el almirez, cuya intervención en el momento del alumbramiento, ahuyentaba los malos espíritus agrestes. Incluso en la habitación de los esposos se colocaba una cama destinada a Pilumno y a su hermano menor, Picumno, dioses que tenían la misión de velar por el recién nacido…
 
 
MItología General; publicada bajo la dirección de Félix Guirand, Editorial Labor, 1965 
 
Anuncios

Gracias

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: