cocina rápida para la mujer sometida (a 42º)

9 Nov

 

LA COCINA DE PRINCESA GARCÍA PRESENTA

 

Ensalada de Fideos

 

 

Amigas, público querido, (y dije “amigas”, varones abstenerse): ¿quién más que nosotras conoce de la tragedia del cocinar en el calor tucumano?. ¡Naides!. De modo que allí va esta sencilla receta, que, además de admitir unas quichicientos cincuenta mil variantes -más o menos- constituye un excelente plato único para tremendos días de calor en los que, obvio, no dejamos de comer. Muy por el contrario, no sólo tenemos que ser prácticas y acudir a comidas sencillas que no lleven mucha cocción, fuego, horno, vapor o cualquier otro medio cálido que inmediatamente nos remite al infierno de Dante, sino que tenemos que alimentar muy bien a la tropa, sobre todo a los niños. La ensalada de fideos -más vieja que la injusticia- es un recurso genial para comer rico, sano, liviano, un muy buen hidrato de carbono de fácil  y rápida  asimilación más el fresco de los muchos ingredientes copados que podemos agregarle: algas, agué, pepinos, rabanitos, zanahorias, cebolla, tomatitos cherry, arvejas frescas, chauchas, tortilla de huevos cortadas en tiritas y siguen las firmas. Pero, basta de cháchara y vamos a los bifes, digo a la ensalada. Hoy me decido por estos ingredientes:

 

LOS FIDEOS: dependiendo de la cantidad de comensales calculamos, aproximadamente, 100 gr de fideos secos por persona. Un sola regla hay en el tema “fideíl” y es la calidad, elijan los mejores fideos secos que puedan pagar, después de todo, no son taaaaaan caros los buenos; aunque si pueden comprar italianos…¡bingo!. Podemos decidirnos por cualquier opción a gusto mientras sean de calidad; yo usé hoy UDON (fideos japoneses de trigo), pero eso porque revolviendo los encontré en la alacena; me gustan también los CARACOLITOS -quedan geniales en ensalada-, TIRABUZONES -los hay de tres colores, lindísimos a la vista- o incluso SPAGHETTIS, CINTAS FINAS  o ANCHAS. Preparamos una buena olla con agua y poca sal, ponemos a hervir y cuando rompe el “ídem”, agregamos los fideos y los separamos bien. Respeten estrictamente el tiempo de cocción, no sólo no deben pasarse, sino que más bien deben quedar BIEN AL DENTE. Cuando estén a punto los colocan inmediatamente bajo el mejor chorro de agua fría, separándolos bien; los escurrimos y volcamos en una bandeja o recipiente tipo palanganita  grande y terminamos de separarlos con unos buenos chorros de aceite de oliva, si les gusta u otro aceite  (sésamo, girasol, maíz, maní, uva o cualquier otro buen aceite a piacere). Reservamos.

 

LAS VERDURAS: hecha la salvedad de que hoy cociné con lo que tenía a mano y tal es la receta, las variantes son muchísimas considerando siempre lo que esté más a  mano en la región, más fresco y, por supuesto, más barato. Hoy la ensalada vino de PEPINOS (2), CEBOLLA MORADA (1, grande), AGUÉZANAHORIA (1, grandecita pero no muy gruesa  ó 2 pequeñas). Como ya saben, elijan pepinos finitos, y de cáscara también fina, dulces y con poca o ninguna semilla, como los pepinos japoneses o coreanos; éstos se preparan con cáscara. Si se trata de los comunes, mejor los pelamos. Pero antes, el pepino se rueda en sal (con cáscara) y se reserva por unos 20 minutos. Pasado este tiempito los lavan, los pelan… o no y los cortan en rodajas de no más de 2 a 3 mm de espesor o en cubos pequeños si les gusta más. Los reservamos con un poquito  de sal hasta que armemos la ensalada. Llegado el momento los pepinos deben escurrirse entre las manos para retirar el resto de agua amarga y sal y  separar muy bien. La zanahoria se corta en rodajitas de no más de 2 a 3 mm. Si les da la pasión loca por la cocina pueden darle forma de flor con unos sencillos cortecitos a lo largo de la zanahoria, unos cuatro o cinco y después cortan las rodajas que, obviamente, saldrán con esas mismas “entraditas” lo que hará lucir a cada rodajita como una flor. Preparan un poquito de agua con poquita sal en una cacerola pequeña, llevan a hervor y escaldan las rodajitas apenas hasta conseguir el punto levemente crocante…¡por favor!, ¡zanahorias “hervidas” bajo ningún concepto!. La guía ideal es el color, porque ya sabrán que la verdura bien cocida y a punto mejora los colores, que se vuelven más brillantes; quizás se arreglen con dos o tres minutitos dependiendo de la zanahoria y del grosor de la rodaja. Retiran, escurren y reservan. La cebolla nos puede servir de base para el aliño de la ensalada: cortan plumitas archifinas de cebolla, pero archifinas en serio y las colocan en un bol “amasándolas” con un poquito de sal. Cuando estén bien blanditas, pueden agregar el aceite con el que condimentarán toda la ensalada y reservar. El agué, bueno che, ¡creo que ya saben!: lo pasan por agua hirviendo para retirar el exceso de aceite, lo escurren bien sin romperlo y lo cortan en tiritas finas. Tomen una sartencita gruesa,  lleven a fuego BAJO y coloquen las tiritas de agué condimentándolas con APENAS una o dos cucharadas de postre de salsa de soja, mientras lo secan a fuego bajito hasta que no queden restos de líquido (sin exagerar ni con el fuego ni con la salsa de soja, si no les quedará una especie de zapatilla resalada); no se distraigan que en dos o tres minutos están OK. Reserven.

 

ALIÑO Y MONTAJE: las ensaladas (todas) se montan EN OTRO RECIPIENTE del que vamos a utilizar para llevar a la mesa, lo ideal es un fuentón de plástico o un bol o “tupper” ancho, bajo, grande y cómodo. Primero preparamos el condimento…¿remember la cebolla con dos o tres cucharadas de aceite?, bué, allí mismo agregamos jugo de limón bien colado y salsa de soja, con más unas gotitas de tabasco o alguna otra salsita picante si les gusta -opcional- La proporción “áurea” para toda ensalada es por cada parte de limón, dos de salsa de soja -tipo 3 cucharadas de salsa de soja, 1 a 1 y 1/2 cucharada de jugo de limón-. Si ya le pusieron aceite –1 cucharada grandota, por ejemplo- a la cebolla ¡con más el aceite de los fideos!, no le agregan más a la salsita. Si no es así, agregamos una o dos cucharadas en la misma salsa y mezclamos bien todo. Volcamos los fideos, bien separaditos y condimentamos APENITAS con parte de la salsa; agregamos la zanahoria, el agué y  los pepinos escurridos, mezclamos bien y terminamos de condimentar, ahora TODO JUNTO, rectificando si es “nesario”, como dijo un gran filósofo argentino. Recién entonces pasamos todo a la fuente de la ensalada que llevaremos a la mesa. Para darle una linda terminación podemos servirla sobre hojas enteras de lechuga mantecosa colocadas en cada plato.  Para los niños, ¡una rica limonada, perfumada con hojitas de menta!; para los grandes es permitido entrarle a un vinito blanco y hasta a un beaujolais o rosado muy, muy fresco. Ay, me olvidaba: ¡GLUP! . O  ¡SPLASH!, porque con 40º ya no sé si va una cosa o la otra.

 

 

by Princess!

 

 

 

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