mitología india, parte V: los Brahmanes

28 Dic

 

MITOLOGÍA ABSTRACTA DE

LOS BRAHMANES

 

Mitología General; dirigida por Félix Guirand. Editorial Labor; Barcelona, 1965

 

Sarasvati montada en el cisne: esposa de Brahma, madre de los Vedas, diosa de la Música, la Sabiduría y la Ciencia.

 

 

Las abstracciones de las colecciones más recientes de himnos abren la vía a una escolástica sacerdotal.  Los Vedas habían ya citado a Viçvakarma, el agente universal; Prajapati, el señor de las criaturas; Brihaspati, el dueño de la fórmula, y Çraddha, la fe.  Ahora, los Brahmanes y los Upanichads harán equivalentes a Prajapati y a Brihaspati, bien fuerzas religiosas, como el brahmán; nociones metafísicas, como el atmán, o viejas figuras míticas, como Purucha.  Brahmán, término neutro, mucho más antiguo que el nombre masculino del dios Brahma, designa la esencia de la casta brahmánica, como Kchatram expresa la esencia de la casta kchatriya.  Toda existencia y todo conocimiento dependen del brahman, de igual forma que todo el orden social descansa en la casta brahmánica.  Todavía Brahman es Aum, la sílaba sagrada, el alma eterna, que penetra el universo entero y que puede considerarse como su causa.  Brahma, voz masculina, es la primera persona de la trinidad hindú.  Esencialmente, es un dios creador, padre de los dioses y de los humanos.  “Este mundo era oscuridad, incognoscibilidad, nada lo distinguía, todo escapaba al razonamiento y la percepción, como sumido completamente en el sueño.  “Entonces el Ser augusto, que existía por sí, desarrollando este universo -él, que no era desarrollado-  en forma de grandes elementos y aun otros, desplegando su energía, apareció para disipar las tinieblas.  “Este Ser, que sólo puede percibir el espíritu, sutil, sin partes distintas, eterno, encerrando en sí mismo a todas las criaturas, incomprehensible, apareció espontáneamente.  “Queriendo extraer de su cuerpo las diversas criaturas, produjo primero, valiéndose del pensamiento, las aguas, en las que despositó su semilla.  “Esta semila se convirtió en un huevo de oro, de igual brillo que el Sol, en el que nació él mismo en forma de Brahma, el padre originario de todos los universos.  “Las aguas fueron llamadas Naras, pues son hijas de Nara; por haber sido ellas su primera residencia -ayana-, tomó el nombre de Nârâyana.  “De esta causa primera, indistinta, eterna, que encerraba en su interior el ser y el no-ser, sa´lió este ser masculino, conocido con el nombre de Brahma.  “En este huevo, el feliz Ser permaneció un año; después, por sí mismo, por el sólo esfuerzo de su pensamiento, dividió el huevo en dos.  “Con estas mitades formó el cielo y la tierra, y entre ellos, la atmósfera, y los ocho puntos cardinales, y la morada eterna de las aguas.  “De sí mismo extrajo el Espíritu que contenía al ser y al no-ser, y del Espíritu extrajo el sentimiento del yo, dque tiene conciencia de la personalidad y que es dueño.  “Y también el gran principio, el Alma, y cuantos objetos poseen las tres cualidades, y sucesivamente los cinco órganos de los sentidos, que perciben las cosas materiales” (Leyes de Manú, 1, 5).

 

El dios Brahma es representado con cuatro rostros -caturânama-, vistiendo un traje blanco, y cabalgando en un cisme o en un pavo real.  Otras veces aparece sentado en un loto, que sale del ombligo de Visnú.  Tiene en sus cuatro manos objetos muy diversos: los cuatro Vedas, el disco, el plato con limosnas o la cuchara del sacrificio.  Su esposa, Sarasvati, es la diosa de la Música, de la Sabiduría y de la Ciencia; es taqmbién la madre de los Vedas.  Fue la inventora del alfabeto devanagàri o sánscrito, y se la representa como una hermosa joven con cuatgro brazos.  Con una de sus dos manos derechas ofrece una flor a su esposo, pues siempre está junto a él, mientras que con la otra sostiene un libro de hojas de palmera, que simboliza su amor a la sabiduría.  En una de sus izquierdas lleva un rosario, y en la otra, un tamborcillo.  En otras ocasiones aparece sentada en un loto, tiene sólo dos brazos y toca la vina.  Por referirse su nombre a un río, se ha creído que en sus orígenes pudo ser una diosa de las aguas.  Existe una leyenda explicativa de los cuatro rostros de Brahma, el nacimiento de Sarasvati y la creación del mundo.  Al principio, Brahma, de su propia substancia inmaculada, formó una mujer, conocida con los nombres de Çatarupa, Sarasvati, Savitri, Gayatri o Brahmani.  Cuando Brahma contemplo la hermosa mujer que había salido de su cuerpo, se enamoró de ella; pero Çatarupa se alejó, desviándose hacia la derecha para evitar su mirada.  Entonces surgió del cuerpo del dios una nueva cabeza, y como Çatarupa se volviese hacia la izquierda y pasase por detrás de él, aparecieron sucesivamente otras dos.  Un nuevo movimiento de Çatarupa hacia lo alto significó la formación de una quinta cabeza.  En aquél momento dijo Brahma a su hija: “Demos origen a toda clase de criaturas animadas: hombres, Suras y Asuras”.  Al oír estas palabras, Çatarupa descendió, se unió con Brahma, y ambos se retiraron a un lugar secreto, donde vivieron juntos por espacio de cien años divinos.  Entonces nació Manú, llamado también Svayambhuva y Viraj. La quinta cabeza de Brahma fue consumida más tarde por el fuego del tercer ojo de Shiva.  Atman, el “a sí mismo”, designa lo que se manifiesta en el hecho de conciencia, como principio pensante.  Esta palabra está vinculada a una raíz indoeuropea que significa “respirar”.  Tanto en la India como en Europa, el espíritu ha formado su hombre del término que significa “hálito”, “aliento”.  Otra denominación del Espíritu absoluto es Purucha, el Macho, que aparece en los mismos textos y en el Libro X de los Himnos.  Aquí, la continuidad entre el mito y la filosofía se muestra aún más evidente.  Lo que con el tiempo habría de convertirse en Espíritu, fue en sus orígenes un Hombre cósmico, cuyos miembros constituían las distintas partes del mundo.  Su personalidad total consiste en que es a la vez sacrificador y víctima, dado que el sacrificio (yajña) se considera como la realidad misma.

 

Se conciben de dos maneras varios grupos de figuras míticas: como colectividades y como resumidas en un personaje tipo, centro de un ciclo de leyendas.  La naturaleza social de esos seres es plenamente evidente.  En las primeras edades históricas, toda tradición india es asunto de kula, de linaje, de filiación familiar o corporación religiosa o, mejor todavía, de ambas a la vez.  Fueron estirpes de Richis las que conservaron y transmitieron la revelación védica, que se consideraba “vista”  por ellos, aunque en realidad fue elaborada lentamente por aedos, prestigiosos antepasados de la casta brahmánica.  En la más remota antigüedad aria, los Atharvan fueron sacerdotes del fuego.  Atharvan es el prototipo del sacerdote, que produce a Agni -el fuego- por frotamiento, e instituye la regla de los sacrificios.  Vive en compañía de los dioses en el cielo. Su hijo Dadhyanc “enciende” también a Agni.  Su afinidad con el Soma da origen a oscuros mitos, que, no obstante, expresan su esencia sacerdotal.  Los Angiras son Richis, hijos de los dioses.  Se consideran originados en un primer Angiras, y para la Humanidad fueron como verdaderos padres.  También descubrieron a Agni en la madera, y presidieron la institución del sacrificio, lo cual les valió la inmortalidad y la amistad de Indra.  En tanto que los Angiras constituyen, como los ángeles, unos intermediarios entre los dioses y los hombres, los que vamos a considerar ahora representan unos seres completamente humanos en principio.  Son los Manús, en cuyo seno reside Agni, por haber sido Manú, primero de esta estirpe, el que fundó también la orden sacrificial.  Pero no sólo puede considerarse a Manú como el más antiguo sacrificador, sino también como el primer hombre, el antepasado  por excelencia de la Humanidad.  Nació de Vivasvat, el Sol levante, al igual que Yama, el primero entre los muertos, y mientras éste señorea sobre los Manes, aquél reina sobre los vivientes.  A Manú se le asigna un papel parecido al de Noé, por haberlo salvado, durante un diluvio, un pez maravilloso, considerado más tarde como una de las encarnaciones de Visnú.  Probablemente hay que buscar en las fábulas semíticas el origen de este ciclo legendario.  Cuando el sacrificio no concentre ya la totalidad de los actos humanos, este Manú se verá investido de un papel de legislador, y se dará su nombre al más famoso código del derecho brahmánico.  Los Vedas consideran el Universo (cielo, atmósfera, tierra) como una construcción al modo de una obra de arte, o como el producto de un desarrollo orgánico.  El libro X de los Himnos representa la transición entre los mitos védicos y la especulación filosófica de los brahmanes.  Antes del ser y el no-ser hubo un caos de agua y tinieblas.  Luego nació un germen de vida, que desarrolló una especie de calor espontáneo, el cual era, al propio tiempo, calentamiento, sudor y fervor ascético.  Este principio manifestó pronto el deseo de engendrar.  Según otra explicación, existió un gigante primordial, un  hombre cósmico, llamado Purucha, el Macho.  Sus miembros son las diversas partes del mundo, y, en su unidad, este individuo es a la vez el sacrificador y la primera víctima.  El término purucha servirá para designar en la metafísica posterior el principio espiritual.  En la obra de la creación interviene un huevo de oro, empleado con distintos sentidos, según las tradiciones.  Ya se los considere como producido por las aguas primitivas o como lanzado al mundo por Prajapati, lo cierto es que este embrión dio origen al dios supremo, por ejemplo, el Brahman. “En este huevo estaban comprendidos los continentes, mares y montañas; los planetas y las divisiones del universo; los dioses, los demonios y la Humanidad”.  Se afirma que Brahma nació, aunque éste es un modo familiar de decir que “se manifestó”.  Transcurridos mil años, abrióse el huevo y surgió de él Brahma, quien meditó y emprendió la obra de la creación.  Al ver la tierra sumergida bajo las aguas, adoptó la figura de un jabalí, y, zambulléndose, levantó aquélla con ayuda de sus colmillos.  Por aquellos tiempos, las antiguas divinidades védicas fueron degradadas a un rango inferior, incluso Varuna e Indra, que habían contribuído, cuando fueron creados los elementos del Universo, a fijar sus dimensiones. El brahmanismo conservó así la antigua creencia védica, según la cual los dioses mantienen, pero no lo instituyen, el orden fundamental de las cosas…

Anuncios

Gracias

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: