teoría general de los “restos” de cocina. Hoy: el arroz

13 Ene

la cocina de Princesa García

 
 
 
 
Sip amigas, siempre “sobra” algo así como un “algo” en la cocina: porque alguien no vino o no quiso comer, porque calculamos mal o porque todo nos salió como la misma mona y nos tiraron la comida por la cabeza. En rigor, podemos ya formular nuestro primer postulado de la TEORÍA GENERAL DE LOS RESTOS DE COCINA: ¡no existen, bué, casi no existen!. Desde ya que si tienen algún animalito y/o preparan compost, no habrá resto orgánico que no tenga utilidad. Pero sin llegar a tal extremo, siempre nos sobra algo. Entonces allí vamos, hoy, con el clásico de clásicos de la comida básica de grandísima parte de la Humanidad:
el noble y exquisito arroz.
Vamos con tres sugerencias, sino ¡no termino más!
 
 
 

SUGERENCIA NUMBER ONE: PIPOCA

 

 Sale muchísimo mejor con sobras de arroz integral, pero pueden probar con “ídem” de arroz blanco. Seguramente una tanda de arroz les salió algo seca y nada gomosa, incluso muuuuy suelta y con los granos bien separaditos y solitarios. La única condición es que sea simplemente arroz, sin condimentos especiales ni restos de verduras, carnes o cualquier otro agregado. Y, por supuesto, mucho mejor si es del día anterior… o del anterior al anterior. Simplemente lo desparraman sobre una bandeja o fuente plana separándolo bien, tan bien que (idealmente) cada grano quede aislado. Bueno, hagan lo que puedan, pero el arroz suelto y algo seco, en general, se separa fácilmente.  Después extienden todo el arroz sobre la misma fuente plana, o bandeja o similar (no usen paños porque el arrocito tiende a pegarse) y lo ponen al sol más fuerte que haya… o sea, chicas, no lo hagan en días nublados ni de muy poquitas horas de sol.  Cada tanto le dan una vueltita con una cuchara de madera (¡no metan las manos así nomás que cuando se seca, lastima un poquito!).  Si gozan de un sol como el tucumano en verano, (y el de Petibonia en general, que es una tierra de sol) suele estar listo en un día. Si no, le dan otro. Después lo dejan enfriar muy bien y lo guardan en frascos de vidrio… ¿para qué?: para cuando quieran un “pochoclito” para compartir con niños inquietos en los días de lluvia, agregar a la sopa, servir como ingrediente de una picadita o usar como base para hacer turrones -de arroz, obviously-. Para tales fines, sencillamente toman unos buenos puñados de los frascos, preparan una sartén profunda con un buen toco de aceite de buena calidad, una rejilla para escurrir fritura y un buen papel absorbente: se fríen en aceite bien caliente, ¡apenas los minisegundos suficientes para que se inflen y no se oscurezcan demasiado!. Los retiran volando con una espumadera grandísima, los escurren en una rejilla para fritura, de allí a un papel absorbente y de allí…¡GLUP! 

 

 

 

SUGERENCIA NUMBER TWO: ARROZ CHINO

 

Nos pasó lo mismo que en la “sugerencia number one”, tenemos una sobra de arroz algo seco. En este caso, no puede estar taaaan seco y fulerito, simplemente puede venir muy bien una fuentecita de arroz que nos haya quedado del día anterior: ideal para un arroz salteado a la china.  Busquen un buen wok, o una sartén gruesa o una olla también gruesa y bien bajita. Y busquen algún otro resto…¡de algún otro “algo”!: cebollín o cebolla, una zanahorita pequeña cortada en cubitos, hongos cortados en láminas, bardana -en este caso, tienen que cocinarlas primero-, agué, tiritas de pollo, tiritas de morrón, etc. A mí me gusta una combinación más que simple: cebollita de verdeo -incluyendo la parte verde- y cilantro. Calientan bien el wok, le ponen un buen chorro de aceite bueno y van tirando para rehogar rápidamente: supongamos la cebollita y unas tiritas de pollo, ¡un toque de salsa de soja! y agregan, al final, el arroz (que por supuesto, ¡ya está cocido!).  Sigan salteando ayudándose con la cuchara de madera -son minutitos- y le dan la condimentada final con todos los ingredientes en el wok. Ya retirado del fuego pueden agregar cilantro o perejil bien picaditos, mezclar y colocar en una linda fuente, total, ¡nadie se dará cuenta de que es ropa vieja!

 

♣♣

 

 

SUGERENCIA NUMBER THREE: GALLETAS

 

Preparar estas galletitas de arroz requiere un poquito más de atención, pero son geniales. No quiero entrar ahora con mucha sofisticación pero deberán tener en cuenta tres cosas: 1) Mucho mejor si lo preparan con arroz integral; 2) Mucho mejor si utilizan las variedades de grano corto, gomoso: yamaní, por ejemplo. Y 3) A diferencia de las recetas anteriores, el arroz no debe quedar separado, suelto sino todo lo contrario: deberán utilizar o preparar una ollita de arroz bien pegadito, gomoso y algo húmedo. Lo dejan enfriar muy muy bien, desparramado en una bandejita, para que pierda temperatura y humedad.  Mientras, se buscan algunos de esos moldes de pan o tipo budinera, idealmente, que “encajen” unos dentro de otro, como cuando los apilan para guardarlos. Además necesitamos algunas bolsitas de polipropileno, grandes, a las vamos a abrir con un cuchillo bien filoso para que nos quede una hoja amplia. Pueden usar celofán transparente, también. Con la hoja de polipropileno cubren el fondo y los lados del molde de modo que sobre bastante por los costados. Se humedecen un poco las manos -¡nada de aceite, en este caso!- y suavemente, sin prensar demasiado, van acomodando el arroz en el fondo formando una capa que no pase de dos o tres centímetros de altura.  La cubren con el mismo polipropileno y preparan otra tanda en otro molde preparado de la misma manera…¡y otro más!. En realidad pueden armar cuantos moldes quieran, pero no apilen demasiado sino se aplastarán mucho los de abajo. Yo armo unos cuatro o cinco: tendrán un aspecto final de moldes para guardar debidamente apilados… sólo que con el arroz moldeado adentro, protegido con el polipropileno. Al de arriba -o último- le pueden poner otro molde más, vacío esta vez, para que también tenga algo de presión. Finalmente colocan TODA LA PILA en una bolsa de súper, bien cerrada y la llevan  dos o tres días a la heladera. ¿Y?: que pasado este tiempo retiran los moldes, retiran las planchas de arroz y se “munen” de una cuchilla de hoja más bien fina y muy, pero muy afilada que irán despojando de un posible pegote y humedeciendo a medida que cortan las “galletas” de un grosor de 5 mm. Bueno, algunas se les romperán, tienen que ser cuidadosas y colocarlas con mucha delicadeza en las bandejas donde las llevarán finalmente al sol, para su secado. Requieren algo más de un día, por supuesto, así que no se olviden de entrarlas a la noche y volver a completar el secado al día siguiente. Cuando están secas toman un aspecto duro, transparente y brillante. Así las guardan en frascos bien cerrados. ¡Y las fríen cuando llegan los amigos a tomar cerveza!, no sin antes, salarlas al mejor estilo papas fritas. Cuidado con la fritura, un arte en el que se pondrán duchas con la insistencia: aceite caliente, fritura profunda y siempre atentos para sacarlas en el momento justo en que se inflan y todavía ¡no se queman!. Sorry, me olvidaba: ¡GLUP!

 

♣♣♣

 

 

 

“by” Princess!!
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