De nuestra corresponsal en la Capital del Azúcar: ¡Mangos invaden la Ciudad!

19 Feb

 

HOY

 Receta para que los mangos no les caigan en la cabeza mientras pasean  y , de paso, hacer algo útil  con ellos.

 

 

mango o la lujuria en forma de fruta

 

 

Amigas, lectoras, ¡cuántas semanas de ausencia!

Que las coberturas internacionales, que las noticias de último momento, que la farándula y el jet-set petibonés, sin contar, es claro, el tiempo que nos insumen (me refiero a mí, en primerísimo lugar y a mi equipo de producción en segundísimo) nuestras profundas investigaciones de campo sobre los taxistas de Petibonia -¿Constituyen una avanzada extraterrestre o no?, tal la hipótesis-. Sin embargo, aquí estamos, firmes como rulo de estatua de Fidias. Les debe pasar como a mí, seguramente, ¡desde que son modernas chikas!: y me refiero a la “falta de tiempo”. Sin ir más lejos (¿más lejos de dónde?) no se imaginan las horas que me lleva leer un montón de sabios que, pucha, ¡escriben en difícil y hasta en alemán! sobre un montón de temas que, de casualidad, son los que estudio… pero vamos a lo importante, que el mundo sigue andando y hay que pasear y comer, por supuesto. Respecto de lo primero –el pasear– supongo que habrán notado el milagro que se produce en nuestra ciudad y sus alrededores al avanzar el verano: ¡millones de frutas lujuriosas encienden sus luces de colores sobre las copas inmensas de los árboles de mango!. Perfuman, alegran, invitan a pájaros, avispas, abejas y moscas y finalmente, también enchastran y hasta se pudren tristemente estas maravillas de la creación (o de la evolución, como prefieran). Primero lo primero: conviene cosechar, siempre. Y como suelen tener un tamaño y peso considerable, conviene cuidarse en los paseos de posibles colisiones cabeza-mango. En cuanto a lo segundo –comer-, ya sé que no tenemos mucho tiempo, chikas de Petibonia, pero hagamos el esfuerzo. Las recetas con mangos, son, ¡vaya novedad!, miles. Piensen sólo en el chutney. O en los estupendos helados y gelatinas que podemos preparar. Pero en honor a los escasos momentos que pasamos en la cocina, hoy me conformo con lo más simple del mundo: recojan o pidan que les regalen (ni se les ocurra comprar, hay tirados por todos lados y los felices propietarios de dos o tres árboles les tirarán con gusto, kilos y kilos de mangos por la cabeza). Junten unos buenos kilos, digamos un “fuentón” para lavar la ropa “a la antigua” bien grande: eso sí, que sean sanitos y maduros sin estar pasados. Los lavan bien y bué, hay que pelarlos, che, eso no lo pueden evitar. Si son grandes, ¡iupi!, sin son de los chiquitos, ejerciten un poco la paciencia a lo Gandhi. ¿Terminaron?: entonces con un buen delantal puesto y ganas de enchastrarse, simplemente aprieten bien los mangos, deshaciéndolos con las manos, hasta que les quede el carozo peladito, que lo tiran, por supu. Háganlo sobre ese mismo recipiente grande y cómodo. Cuando terminen tendrán una especie de puré de color amarillo naranja fantástico, lo tienen que pesar, chikas, ya es hora que compren una balanza de cocina, ¡es tan útil!. Decía: lo pesan, supongamos que son tres kilos de pulpa. Deberán calcular 700/750 gr. de azúcar por kilo de pulpa. Hecho el cálculo, simplemente vuelcan el azúcar -¡de buena calidad, please!- sobre el enchastre fruteril y lo llevan a la heladera toda la noche. Al otro día se encontrarán con un pastroche anaranjado que largó más y más líquido jaraboso. Simplemente lo llevan a una olla gruesa, bien gruesa, cómoda, ancha y no muy alta y lo cocinan hasta el punto mermelada: sin pegotes en el fondo, ¡sin quemados!, fácil de despegar con cuchara de madera y brillante, lustroso y perfumado. Ya saben lo demás, que fiaca repetirlo: frascos limpios, etiquetados, bonitos y transparentes para más lucirse. Envasan sin cerrar del todo, pasteurizan entre 45  y  60′ a unos 80/85º, cierran requetebien, pueden incluso poner un (uno sólo, dos a lo más) clavo de olor por frasco o una ramita de canela, o ¡ambas si les gusta o ninguna de esas especias! y lo abren en Otoño, para que brille sobre una tostada en el té demorado de las tardes ya frescas…

 

 

"by" Princess!!

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