una carta en abril

8 Abr

¡Correo Urgente!

                                                          

 

 

 

 

Refugio atómico y pampeano, finales de abril.

 

 

Queridos todos; amigos, amigas, chikas de la pensión:

 

                                   Simplemente, ¡feliz! por escribirles al fin. Qué alegría volver a … no exactamente a “vernos”, pero sí a leernos, saber de nosotros, retomar un hilo. No crean que alguna vez lo corté, siempre los llevo y los llevaré en mi corazón. Sólo me tomé un tiempo, reorganicé ¿mi vida?, (eso no me queda tan claro). ¿Comenzamos por una carta, la que me escribirán en respuesta a ésta, llena de chismes, noticias, risas y llantos de amor?. Por mi parte ya rompí el hielo: Estelita pasó unos días aquí, ¡lindísmos!. Fue hacia fines del verano. Creo que podré recibirlas, de a una o dos, aclaro por si las moscas… y con el tiempo. No mucho tiempo. Especialmente a Doña Chola y Don Cosme, mis almas protectoras. ¡Cholita!, podríamos cocinar al calor de la leña, dar paseos por estos caminos solitarios y sus bosquecitos perdidos…¿te gustaría?. Se me ocurrió pedirte me alcances la máquina de coser que me dejé en la pensión, cuando vengas… es tan bello ese sonido en las tardes frías de invierno;  ahuyenta la soledad y esa luz lechosa que quiere entrar por la ventana del cuarto de trabajo. ¿Cómo estás, Helenita?. Me contaron que vas fenómeno en la Revista; yo coopero a las perdidas, cuando me aburro de leer a Kafka y de pelar manzanas para hacer dulce. ¿De amores, Helen?. Ya me contarás todo. A veces  me despierto en la noche esperando escuchar los sonidos del patio en sombras, el taconeo de alguna chika que regresa tarde, el murmullo de los malvones y los jazmines del aire. Pero no están, y estar sola también es maravilloso para mí: ¡me encanta!. Trabajo en un texto sobre la Culpabilidad, avanzo a tientas y … de a dos palabras por día. Pero la pampa tiene la magia del silencio, los cielos sin fin y las nubes veloces… y la mirada me vuelve a libros y hojas en blanco porque la verdad, no hay taaaanto lugar donde posarla. Amigas del alma, ¡sin olvidar a mi respetada directora en La Mujer Moderna,  Lic. Virginia Luque!, pronto, muy pronto, nos veremos.  Eso sí, ¡ni pienso viajar a la Grande Babylon del Sur!, cuna de taitas y malevos, de broncas y entreveros, y de todos mis tristes amores, especialmente el del chanta de Andrei.  No estoy lista para eso, dirá el tiempo. Avanza el otoño y el  campo se va apagando, despacito. Las mañanas son frescas y gloriosas: un sol tibio se levanta temprano y despierta a miles de pájaros cantores. Me gusta ver desde mi ventana cómo ilumina de a poquito las hojas de los álamos que  todavía se adhieren  a las ramas tristonas. Mis días están llenos de trabajos: Tobi, las gallinas, la leñera, los frutales, la huerta, mis costuras, las compras, los arreglos y mil y un dulces y conservas que preparo, quién sabe… pensando en ustedes. ¡Salud y Anarquía, amigos y amigas del alma!

 

Princesa García, antes taquidactilógrafa y perfoverificadora egresada de Academias Pipman. Hoy, flor rústica del desierto pampa…

 

 

P.D: Les mando una foto de Arthur y Jeremías, conversando con el intendente, sobre las vías muertas. Tres. Y el desierto al sur…

 

 

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