el néctar de la delicia; II (usos de la Cannabis)

30 Abr

 

PLANTAS DE LOS DIOSES

 

Orígenes del uso de los alucinógenos

 

 

Ph.D. Richard Evans Schultes; Ph.D. Albert Hofmann

Traducción de Alberto Blanco, con la colaboración del Dr. Gastón Guzmán y Salvador Acosta. FCE; Reimpresión de 1993

 

Publicidad gráfica brasileña; primeras décadas del siglo XX

 

 

No hay duda de que la producción de fibras de cáñamo representa una utilización muy temprana de la Cannabis, pero es probable que el consumo de los aquenios comestibles haya sido anterior al descubrimiento de las útiles fibras.  Estos aquenios son muy nutrituvos, y es difícil imaginar que los primeros hombres, en una constante búsqueda de alimento, hayan dejado escapar esta oportunidad. Algunos descubrimientos arqueológicos de aquenios de cáñamo en Alemania, fechados con reserva en unos 500 años a.C. señalan el uso de estos frutos como alimento.  Desde tiempos remotos hasta el presente, los aquenios del cáñamo han sido utilizados como alimento en Europa Oriental, y el los Estados Unidos, como uno de los principales ingredientes de la comida para pájaros.  El valor del cáñamo en la medicina popular, frecuentemente difícil de distinguir de sus propiedades alucinógenas, puede haber sido su primer papel en la economía.  El primer dato que se tiene del uso medicinal de esta planta es el del emperador chino, y  herbario también, Shen Nung quien, hace 5000 años, recomendaba la Cannabis para el paludismo, el beri-beri, las constipaciones, dolores reulmáticos, distracción continua y padecimientos femeninos.  Hoa-Glio, otro antiguo herbario chino, recomendaba una mezcla de resina de cáñamo y vino como analgésico para la cirugía.  Pero fue en la antigua India donde este “regalo de los dioses” encontró un uso exhaustivo en la medicina popular.  Se creía que agilizaba la mente, prolongaba la vida, mejoraba el juicio, bajaba la fiebre, inducía al sueño y curaba la disentería.  Por sus propiedades psicoactivas tenía más valor que las medicinas que poseían sólo una actividad física.  Muchos sistemas medicinales de la India estimaban la Cannabis.  La obra médica llamada Sushutra argumentaba que podía curar la lepra.  El Bharaprakasha del año 1600 d.C. aproximadamente, la descrilbe como antiflemático, digestivo, capaz de afectar la bilis, punzante y astringente; se prescribía para estimular el apetito, mejorar la digestión y afinar la voz.  Su uso medicinal en la India era muy amplio, cubría desde el control de la caspa hasta el alivio de dolores de cabeza, manías, insomnio, enfermedades venéreas, tos ferina, dolores de oídos y tuberculosis.

 

La fama medicinal de la Cannabis se propagó junto con la planta.  En algunas partes de África era estimada por aliviar la disentería, el paludismo, el ántrax y la fiebre.  Hasta hoy en día los hotentotes y los mfengu proclaman su eficiencia en las mordeduras de serpiente, y las mujeres sotho alcanzan una estupefacción parcial fumando marihuana antes de dar a luz.  Aunque la Cannabis no parece haber sido utilizada en la Europa medieval como un alucinógeno, se le concedía gran valor en la medicina, y sus usos terapéuticos se pueden rastrear hasta los primeros médicos clásicos como Dioscórides y Galeno.  Los herbarios medievales distinguían entre el cáñamo abonado (cultivado), y el cáñamo bastardo (silvestre), y recomendaban este último “contra bolas y quistes y otros tumores duros”, y el primero, para una serie de usos que iban desde curar la tos hasta aliviar la ictericia.  Sin embargo, precavían contra su uso excesivo, ya que podía causar esterilidad, y “secar las semillas de la reproducción” en el hombre y “la leche del pecho de las mujeres”.  Durante el siglo XVI se le dio un uso interesante (fuente del nombre Angler’s Weed, hierba del pescador) en Inglaterra, que llegó a ser localmente importante:  “si se echa en los hoyos de los gusanos de tierra, éstos saldrán y los pescadores podrán utilizarlos como carnada”.  El valor de la Cannabis en la medicina popular ha estado obviamente relacionado con sus propiedades eufóricas y alucinógenas, cuyo conocimiento puede ser tan viejo como su utilización como fuente de fibra.  El hombre primitivo, en su búsqueda de plantas alimenticias, debe haber llegado a conocer los extáticos efectos alucinógenos del cáñamo, y su intoxicación pudo haberlo introducido a otro plano, conduciéndolo a creencias religiosas.  Así pues, desde tiempos remotos la planta fue vista como un regalo especial de los dioses, un medio sagrado para comunicarse con el mundo de los espíritus.  Aunque la Cannabis es hoy en día el alucinógeno más empleado en todo el mundo, su uso como narcótico, excepto en Asia, parece no ser muy antiguo.  Sin embargo, sus propiedades eufóricas fueron reconocidas en la época clásica.  En Tebas, se preparaba una bebida con el cáñamo que, se decía, tenía propiedades semejantes al opio.  Galeno señaló que si se comía en exceso pan preparado con cáñamo, se producía una intoxicación.  El uso como embriagante parece haber sido difundido al este y al oeste por las hordas bárbaras de Asia Central, especialmente por los escitas, que tuvieron una influencia cultural muy profunda en la antigua Grecia y en Europa Oriental.  El conocimiento acerca de los efectos intoxicantes del cáñamo es muy antiguo en la historia de la India.

 

Una preparación, llamada bhang, era tan sagrada que se consideraba que podía disipar el mal, traer buena suerte y apartar al hombre del pecado.  Aquellos que pisaran las hojas de esta planta sufrirían desastres; en cambio, se sellaban juramentos sagrados sobre el cáñamo.  La bebida favorita de Indra, dios del firmamento, estaba hecha de Cannabis.  Por su parte. Shiva, el dios indio, ordenaba que durante la siembra, al quitar la maleza y al cosechar esta planta, se cantara la palabra bhangi repetidas veces.  El conocimiento y el uso de sus propiedades intoxicantes se extendieron a Asia Menor.  El cáñamo fue empleado como incienso en Asiria en el primer milenio a.C., lo cual sugiere que se usaba como intoxicante.  Aunque no se menciona en la Biblia, algunos pasajes oscuros pueden referirse tangencialmente a los efectos de la resina de Cannabis o hachís. Es probable que las preparaciones de Cannabis hayan cobrado su máxima importancia como alucinógenos en un contexto religioso en los Himalayas de la India y en el altiplano del Tibet.  La preparación llamada bhang es suave: se hace una pasta machacando las hojas secas o los vástagos floreados, y se consume como un dulce, conocido como maajun, o en forma de te,  Otra preparación llamada ganja se elabora con las terminaciones floreadas seas, ricas en resina, las cuales se comprimen por varios días para provocar algunos cambios químicos; esta preparación generalmente se fuma con tabaco.  Otra forma llamada charas, consiste en la resina misma, que se usa en mezclas para fumar.  Los tibetanos consideraban sagrada a la Cannabis.  La tradición budista mahayana sostiene que durante los seis pasos de la vía ascética que conduce a la iluminación, Buda vivió a base de una semilla de cáñamo al día.  Frecuentemente se le representa con “hojas de soma” en su escudilla de mendicante; este misericordioso narcótico divino ha sido ocasionalmente identificado con el cáñamo.  En el budismo tántrico de los Himalayas tibetanos, la Cannabis tiene un papel muy significativo en los rituales para facilitar la meditación profunda.  Tanto el uso medicinal como el uso recreativo secular del cáñamo aún son comunes en esta región.  La leyenda sostiene que el uso del cáñamo fue introducido en Persia por un peregrino de la India durante el reinado de Khursu (531-579 d.C.), pero se sabe que los asirios utilizaron el cáñamo como incienso durante el primer milenio a.C.  Aunque al principio el hachís fue prohibido por el Islam, su uso se difundió a los largo de toda Asia Menor.  En 1378, las autoridades trataron de acabar con el cáñamo en el territorio árabe mediante la imposición de fuertes castigos.  Ya en 1271, la ingestión de cáñamo era tan conocida que Marco Polo describió su consumo en la orden secreta de los hashishins, que lo usaban para experimentar las recompensas de la otra vida.  La Cannabis se extendió rápidamente de Asia Menor a África, en parte gracias a la presión de la influencia islámica.  Es en general aceptado que el cáñamo se introdujo también con los esclavos de Malasia.  Conocida comúnmente en África como kif o dagga, la planta se introdujo en el contexto social y religioso de las culturas aborígenes primitivas.  Los hotentotes, bosquimanos y kafires usaron el cáñamo por siglos como medicina y como intoxicante.  El cáñamo se esparció también por distintas áreas del Nuevo Mundo, pero salvo pocas excepciones, la planta no ha penetrado significativamente en muchas de las ceremonias y creencias religiosas nativas de América.  Hay, sin embargo, excepciones, como el uso que hacen los indios tepecanos del noroeste de México que, ocasionalmente, emplean el cáñamo , o Rosa María como ellos le llaman, cuando no pueden conseguir peyote.  Es reciente el conocimiento que se tiene acerca de una ceremonia de curación comunal que practican los indios de los estados de Veracruz, Hidalgo y Puebla, en México, con una planta que llaman Santa Rosa, identificada como Cannabis Sativa, que es considerada tanto una planta como un intercesor ante la Virgen.  Aunque la ceremonia está basada principalmente en elementos cristianos, la planta es adorada como una deidad de la tierra, pensando que está viva y que representa una parte del corazón de Dios.  Hace  unos sesenta años, cuando los trabajadores mexicanos introdujeron el consumo de la marihuana a los Estados Unidos, ésta se difundió a lo largo de todo el sur, y en 1930 ya se consumía en Nueva Orleáns, básicamente entre las minorías y los pobres.  La Cannabis sativa apareció oficialmente en la farmacopea de los Estados Unidos en 1937, siendo recomendada para una gran variedad de trastornos, en especial como un sedante ligero.  Aunque ya no es una droga oficial, la investigaciones del potencial médico de algunos de sus constituyentes cannabinólicos, o de sustancias semisintéticas análogas, es muy intensa en estos momentos, sobre todo en cuanto a los efectos secundarios de los tratamientos para el cáncer.

 

En los últimos años, relativamente, el uso de la Cannabis como intoxicante se ha difundido mucho en la sociedad occidental, y ha causado problemas sociales y de salud.  Casi no hay acuerdo, si es que hay, en cuanto a la magnitud de esos problemas y en cuanto a su solución.  La opinión parece polarizarse en dos direcciones: aquella que considera que el uso de la Cannabis es un peligro social, moral y físico, y que por lo tanto debe ser prohibida, y aquella que plantea que su uso es inocuo, un pasatiempo placentero que deber ser legalizado.

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2 comentarios to “el néctar de la delicia; II (usos de la Cannabis)”

  1. RICARDO 10 julio, 2013 a 16:32 #

    Hace algunos años, poco antes de comenzar a fumar, me pico un alacrán. El amigo con el que estaba me dijo: -Fuma de todos modos, y así no te hará efecto el veneno.
    Así fue, aunque en otras ocasiones antes y después de ese día me han vuelto a picar alacranes y me han “trabado”, en esa ocasión no me ocurrió nada.

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    • lasecretariadelmarques 16 julio, 2013 a 21:10 #

      ¡No sé si funciona contra la picadura de alacranes!. Lo mismo, adhiero a la idea de que, picado o no, es más divertido…¡fumar!. Saludos verdes, a la distancia.

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