un sueño

28 May

 

 

Aparecías de improviso. Me visitabas en casa, como antes, cuando éramos amigos. O fingíamos serlo. ¿Por qué nos alejamos tanto?, me pregunté: sentí una tristeza resignada, antigua.  Ahora estás muerto, sólo puedo hablar con vos en sueños, que es como los muertos se encuentran con los vivos. Te ví joven, parecías en paz.  ¿Me escuchás lo mismo?, te pregunté. ¡Sí, por supuesto!, dijiste. Y reías.  ¿Fuiste feliz?, pensé en silencio.  Pero no lo dije en voz alta; era una exigencia absurda.  ¿Por qué tendrías que haber sido feliz?.  Yo tampoco era feliz.  Y eso que estaba viva, aquí, en este instante.  ¡Es que no te ví en los últimos veinte años!… no comprendo tu muerte, así, de la nada.

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