lejana Tierra mía

2 Nov

Abrí los ojos. Despacio, por miedo a la emoción de saberme tan lejos. Y la ví. Por una escotilla que era pequeña, pero alcanzaba: porque la Tierra se veía  hermosa y tranquila, siguiendo su órbita, serena en el espacio sideral. Quise saludar a mis amigos y hasta a los parientes lejanos. Y es que recordé a todas las personas que conocí en mi vida: son unas 1396, es obvio que en un cálculo aproximado.  ¡Lástima!, porque no podían verme como antes, cuando la gente se alejaba del suelo en globo y hasta en aeroplanos de papel engomado. Lo mismo saludé con las manos, por las dudas, y hasta grité “Chau amigos, estoy viajando por el espacio”. Yo sé que el sonido no se transmite en la eterna oscuridad sideral, pero vale la intención. Recordé a Carlitos Gardel, qué se yo, se me hizo un nudo en la garganta. Soy un poco sentimental, quizás sea un defecto, pero no me importa.

 

 

 

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