la génesis del ius (III): textos de Riccardo Campa

12 Ene

LA PRÁCTICA DEL DICTAMEN

Del Ius a la Humanitas

Riccardo  Campa

Grupo Editor Latinoamericano S.R.L.  

Copyright by Riccardo Campa, 1990; Buenos Aires, Argentina 

 

 

 

 

Circus Maximus, gloria y esplendor de Roma

Circus Maximus, gloria y esplendor de Roma

 

 

 

 

El reconocimiento de los derechos civiles postula un escenario social en el cual opera no un criterio discriminativo sino una tendencia a asimilar lo diferente a la comunidad que expresa un ethos más abierto a la transformación o al menos a la ampliación de los modelos de convivencia y de desarrollo de grupos, poblaciones diferentes y distantes entre sí. La oración pronunciada en el Senado por el emperador Claudio en el 48 d.C es reveladora de una tendencia concesiva hacia los extranjeros, propia de la alta magistratura, y de una tendencia restrictiva propia del mismo Senado. Pero la idea del emperador de considerar a las poblaciones que mantienen eficaces relaciones culturales con Roma como partes integrantes dela misma está destinada a prevalecer contribuyendo a difundir los principios inspiradores y las instituciones determinativas del derecho.  La ley se mantiene por mucho tiempo esencialmente oral precisamente para hacerla más dúctil y perceptiva a cuantos sienten el deseo de una seguridad que no sofoque esos derechos naturales largamente ejercidos en las prolongadas luchas entre poblaciones, etnias, grupos y familias.  “Cuando interviene la escritura, esta no se confunde con el acto legislativo propiamente dicho.  El proyecto se hace público, en la promulgatio, mediante la escritura; la propuesta, una vez aprobada, se traduce en un texto visible a todos.  Sólo en la época republicana tardía el texto aparece tan relevante que influye en la misma idea de ley” . Las XII Tablas constituyen el fundamento conceptual de un sistema de pensamiento que se articula en la codificación del comportamiento, dela voluntad de los sujetos ligada al comportamiento, en orden a las creencias, a las costumbres, a los rituales, que hacen explícita la vulnerabilidad de las convicciones del pasado y manifiesta la tendencia a sustituírlas con las nuevas, más abiertas a la participación y a la consensualidad.

Las disputas y los contrastes individuales -según Cicerón en De oratore- hallan un límite en las leyes, que sirven de correctivo a las pasiones incontroladas y a los deseos disolutos.  Las leyes escritas sirven para influir en la voluntad tanto en su fase decisional como en su fase operativa, pero tal influencia es considerada como la expresión de la participación -virtual y efectiva a la vez- de la comunidad social de la cual emana y a la cual se dirige.  La sabiduría en las XII Tablas es de naturaleza paradigmática porque sintetiza la experiencia jurídica de la “remota antigüedad del lenguaje” y la propone en clave iusnaturalista a la actualidad para que sea aplicada y reavivada por la conciencia de que la simple aplicación comporta la evocación de las causas que las han determinado.  En las XII Tablas las instituciones arcaicas subsisten como módulos evocativos de una realidad que se renueva: el recurso al pasado constituye la estrategia del hallazgo de los fundamentos de la ratio jurídica.  El intento didáctico de los comentarios que se dedican a las XII Tablas se justifica por la necesidad de una memoria histórica en condiciones de influir progresiva o elípticamente en el presente. Las costumbres remotas, canceladas de la memoria por las innumerables generaciones, asumen un significado emblemático en la búsqueda de una legitimación conceptual del texto actualmente existente y confiado a la inteligencia y a la diligencia de los contemporáneos.  La recuperación del pasado sirve para fines prácticos, para conferir al presente un criterio decisional que de lo contrario no podría tener.

La búsqueda del la legitimidad del derecho premoderno en la tradición constituye la premisa de la legitimidad del cambio del derecho moderno.  La ampliación de la tradición requiere, en efecto, la extensión de los confines del presente y por lo tanto la inclusión en las temáticas de actualidad de todo cuanto concierne a la experiencia concluída y a la experiencia corriente según el principio de la continuidad.  La idea de un poder que emite normas es anterior a la publicación de las XII Tablas, pero la idea de un poder en examen con el tiempo es propia del mundo romano.  La ley romana se renueva porque el sistema realizativo del poder está sometido continuamente a la renovación.  “La ley -usamos ahora el término en el sentido más amplio como manifestación de una voluntad perceptiva, vinculante en algún modo o medida, para una generalidad de temas o una categoría de casos, por parte de un poder legitimado para producirla-  no es una invención de la era moderna.  Es preciso remontarse muy atrás en el tiempo.  El famoso texto grabado sobre una estela de piedra del babilonio Hammurabi, el rey “justo”, precede en más de un milenio a la legislación de Solón, que es de comienzos del siglo VI a.C.  Era al mismo tiempo un documento jurídico, en el sentido preciso del término, y un documento político-propagandístico.  Un poder soberano legislador actúa en la Mesopotamia desde la segunda mitad del tercer milenio a.C., mientras en la segunda mitad del segundo milenio se ubican los textos legislativos hititas y egipcios.  En la Grecia arcaica la figura del legislador de ningún modo es rara, aunque sea menos difundida de cuanto se podría creer:  la encontramos no sólo en Atenas, en Tebas o en Corinto, sino en Locri y en Catania, en Siracusa y en Reggio.  Creta -donde fue puesto, en la primera mitad del siglo V, el gran epígrafe de Cortina-  es considerada desde siempre un centro de sapiencia legislativa”.  La inmutabilidad de las leyes antiguas se justifica con la denominada preocupación por los orígenes: las leyes garantizan -si bien dentro de límites sagrados e inescrutables- respecto de la ferocidad de la naturaleza humana y de su progenio.  La inmutabilidad de las mismas se entiende como un cambio de naturaleza cultural: de sus aplicaciones nace una nueva raza de hombres, en condiciones de manejarse mejor con los humores y las pulsiones que genera inexorablemente el vivir cotidiano. Los  estratos emergentes están garantizados por la legislación escrita porque permite actuar en privado y en público sin los condicionamientos de que la identificación sagrada de la persona del legislador antiguo sea convalidada por el ordenamiento según el principio de la extemporaneidad-inmutabilidad.  La ley escrita hace referencia a la certeza de la norma y al mismo tiempo la emancipa de la voluntad inescrutable del legislador.  La escritura, en efecto, implica un criterio de objetividad que es propio de la comprensión y de la difusión del cual cada ciudadano se siente de algún modo no sólo el destinatarios sino también el artífice.  “Para la civilización antigua la escritura ha constituído un problema aún mucho tiempo dspués de su invención. Se ha razonado acerca de su utilidad o inutilidad, descubriéndose en ella a veces un medio de progreso, a veces un peligro para la educación y la formación intelectual y para la organización política”. La relación entre memoria y escritura es una relación contrastada: según Platón y Licurgo, la escritura reduce el ejercicio de la memoria y atenúa ese sentimiento común que se configura como ethos colectivo.  Pero la escritura también tiene el fin de hacer evidentes los constructos mentales en virtud de los cuales la norma asume relevancia y regula las relaciones intersubjetivas.  La escritura no exime a la memoria de hacerse intérprete de las inquietudes humanas así como se han manifestado en el tiempo, sino que por el contrario la ayuda a representar de forma más clara y evidente los pensamientos y las expectativas de la comunidad en su conjunto.  La memoria es la cognición íntima que el individuo tiene de las cosas; la escritura es la cognición concordada, coordinada que en tanto miembros de una comunidad los ciudadanos tienen de las mismas.  La escritura permite una sistemática de las ideas y un control de las mismas que la memoria no siempre logra asegurar.  La memoria se engaña acerca dela individualidad del recuerdo y en cierto sentido de la experiencia mientras la escritura induce a la comunicatividad y por lo tanto a la disciplina de los pensamientos individuales para que sean expresados eficazmente y eventualmente representados…

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