La Reforma protestante

13 Ene

EL LIBRO DE LAS RELIGIONES

 

Jostein Gaarder, Victor Hellern, Henry Notaker

 

 

Traducción del noruego de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo

Biblioteca Gaarder Ediciones Siruela

Ediciones Siruela; Madrid, 2009

ISBN  978-84-9841-268-0

 

 

 

En el siglo XVI tuvo lugar una gran revolución eclesiástica en Europa Occidental, que trajo consigo enormes cambios en esta zona en la que el dominio de la Iglesia católica había sigo absoluto durante toda la Edad Media.  Esta revolución se debió tanto a causas políticas como religiosas.  Muchos reyes estaban descontentos con el gran poder terrenal del Papa, y cierto número de teólogos criticaban la doctrina de la Iglesia, las condiciones de la fe y la organización de las congregaciones.  Estas diferencias de ideas y motivos dieron lugar a la aparición de nuevas comunidades religiosas.  En Inglaterra, el rey Enrique VIII (1491-1547) rompió con el Papa porque éste no le concedió permiso para divorciarse.  Se nombró a sí mismo cabeza de la Iglesia.  No fue una ruptura doctrinal, perola Iglesia de Inglaterra ( The Church of England) adoptaría con el tiempo varias ideas de la Reforma.  Hoy en día el anglicanismo abarca a creyentes con una noción casi católica del servicio divino, y a otros mucho más influenciados por el puritanismo y movimientos evangelistas más recientes.  Sobre todo fue el monje agustino alemán Martín Lutero el causante del conflicto teológico, con su gran énfasis en la fe y la palabra (la Biblia).  Varios príncipes alemanes que estaban descontentos con el poder del Papa apoyaron a Lutero y convirtieron a la Iglesia de sus principados en Iglesia del Estado, para la que regía el precepto de que la religión del príncipe era la religión  de los súbditos.  Los reformadores Ulrico Zwinglio (1484-1551) y Juan Calvino (1509-1564) representaron un cisma mucho más radical con el catolicismo.  Atribuían una importancia mucho menor al bautismo y a la eucaristía que los católicos y los luteranos, y mucho mayor a la organización de la Iglesia.  Querían seguir lo que en su opinión eran los preceptos del Nuevo Testamento.  La congregación es dirigida y administrada por delegados elegidos democráticamente que, junto con los pastores, conforman la Asamblea General, o Presbisterio; por eso esta Iglesia reformada se llama presbisteriana.  Esta Iglesia reformada sería l)a principal Iglesia protestante en los países en que los príncipes no introdujeron el cristianismo como religión del Estado, es decir, en los Países Bajos, Suiza y Escocia, entre otros.
La Iglesia Luterana
El fundador de la Iglesia Luterana, Martín Lutero (1483-1546) era alemán, y en la Alemania actual la Iglesia Luterana es la másimportante, aparte de la católica.  No obstante, sólo los países escandinavos tienen una población casi exclusivamente luterana.  Con la emigración a América del Norte en el siglo XIX, los escandinavos y los alemanes llevaron consigo su fe, y en Estados Unidos constituyen, con sus seis millones de adeptos, la cuarta comunidad religiosa del país.  También la actividad misionera de los luteranos en el transcurso de ciento cincuenta años ha creado muchas iglesias misioneras por el mundo.  La más grande de ellas es la iglesia Batak, en Indonesia.  En Noruega hay dos iglesias luteranas: la Iglesia Estatal Noruega y la Iglesia Luterana Evangélica Libre.  “La Iglesia es la sociedad de los santos, en la que el evangelio se predica fielmente y en la que los sacramentos se administran correctamente”.  Esta definición luterana de la Iglesia concede más importancia a la tarea de la Iglesia que a la organización en sí.  La Iglesia de Cristo es invisible, y puede por tanto constar de personas de diferentes comunidades religiosas.  No es determinante la unión de personas con opiniones iguales, sino el que el propio Cristo hable y actúe en su palabra y en los sacramentos que Él mismo ha instituído.  Por esa razón la misa constituye el punto central de la Iglesia.  Un pastor luterano no tiene la misma posición especial respecto a otros cristianos que tiene el sacerdote católico.  Lutero distinguía entre el sacerdocio general y el ministerio eclesiástico especial.  El sacerdote general significa que cualquier cristiano mediante el bautismo y la fe puede ser su propio sacerdote; sin necesidad de ningún intermediario para dirigirse a Dios en sus oraciones.  El ministerio clerical es algo muy distinto.  Ha sido instituído por Dios para que se predique el evangelio y se administren los sacramentos.  El ministro no recibe ninguna habilidad o calidad especial en la ordenación.  Es un cristiano cualquiera que ocupa una posición especial en la congregación.  El sacerdocio en las Iglesias protestantes ha estado reservado a los hombres hasta bien entrado el siglo XX.  Algunas Iglesias luteranas alemanas han contado con mujeres ayudantes del pastor desde los años 1920.  En Suecia se eliminó el último impedimento cnostitucional para el sacerdocio de las mujeres en 1945, en Dinamarca en 1947, y en Noruega ya en 1938, no sin una cláusula adicional que decía que no se debía emplear a una mujer si la congregación, por razoones de principio, estaba en contra.  Esta cláusula se derogó en 1956.  Las mujeres siempre han desempeñado un papel esencial en la vida de la Iglesia oficial y en muchas organizaciones de voluntarios, pero ahsta ahora se trataba de un papel subordinado.  Los puestos importantes los han ocupado los hombres, y en ciertas organizaciones siguen siendo sólo hombres los dirigentes, o los predicadores.  Esto hay que verlo en relación con el sistema patriarcal, que ha caracterizado la Iglesia hasta nuestros días.  El apóstol Pablo se cita a menudo en relación con la subordinación de la mujer al hombre  (Efesios 5, 22-24; Colosenses  5, 18).
Iglesia del Estado 
Las Iglesias luteranas fueron instituciones estatales desde el principio.  El soberano era también la cabeza de la Iglesia, ynombraba a altos funcionarios para administrarla.  Las características principales de este sistema se han conservado hasta nuestros días en ciertas Iglesias, por ejemplo en Noruega.  En Alemania, sin embargo, la Iglesia y el Estado fueron separados en 1919. En Estados Unidos las Iglesias luteranas fueron independientes desde el principio, igual que todas las demás comunidades religiosas.  En Noruega es el rey, es decir, en la práctica el Gobierno, el que ostenta la autoridad suprema de la Iglesia y el que nombra a los pastores y obispos.  En tiempos más recientes el Consejo Episcopal, los capítulos diocesanos y el sínodo han ido ganando una mayor autonomía, sobre todo en asuntos prácticos.  El derecho a nombrar a los pastores, por ejemplo, se va ya a ceder a la Iglesia.  Mientras los fundamentos de la Iglesia católica son la Biblia y la tradición, el principio luterano es que únicamente la Biblia sea la autoridad.  Llutero se rebeló contra una serie de circunstancias de la Iglesia católica, porque su conciencia le obligó a ello.  Pero, para él, esta conciencia estaba guiada por la palabra de Dios, es decir, por la Biblia.  El propio Lutero sabía que no bastaba con remitir a la Biblia, porque la gente la interpreta de diferentes modos.  Él opinaba que era muy importante que se estudiara a fondo las lenguas originales, es decir, en griego y hebreo, y este principio sigue vigente en la formación de los sacerdotes luteranos.  Mediante este estudio bíblico se encontrará lo esencial y más importante del cristianismo: la salvación a través de la fe en Cristo.  El resto del contenido de la Biblia habrá de evaluarse bajo este principio guía.  Por tanto, no basta con fundamentar un dogma o una tradición eclesiástica haciendo referencia a un par de textos bíblicos, ya que éstos han de armonizar con el principio central.  Esto significa que no todas las partes de la Biblia son igual de importantes.  Los dirigentes de la Iglesia luterana intentaron formular las doctrinas más importantes basándose en este principio clave.  Así surgió una serie de confesiones que resumen la doctrina luterana.  La más importante es sin duda la Confesión de Augsburgo (la Augustana).  El artículo más importante de la Augustana dice lo siguiente:  “Nuestras iglesias también enseñan que los hombres no pueden justificarse ante Dios por su propia fuerza, méritos u obras, sino que son libremente justificados por el amor de Dios por medio de la fe”.  Esto resume el principio luterano clave referente a la salvación o justificación, sólo mediante la fe.  El hombre es pecaminoso y no puede librarse del pecado por su propio esfuerzo.  Aunque un individuo pueda hacer buenas obras y seguir las prescripciones de la Iglesia, eso no lo hace merecedor de la salvación.  Debido a sus pecados, el hombre merece ser castigado, pero Dios perdona el castigo, Dios absuelve al hombre y esto es lo que quiere decir “justificar”.  Y sucede porque Jesús asume los pecados de todos los hombres y sufre en su lugar.  He aquí la oferta de salvación de Dios, una oferta que el hombre puede aceptar a través de la fe.  Pero tampoco la fe es un logro, no basta con aceptar sin más un conjunto de doctrinas, hay que creer en la gracia de Dios, en la misericordia de Dios…
Anuncios

Gracias

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: