¡Perdida en lo profundo de la city porteña!: by Princess, exclusivo del Petibonian Times

22 Mar

-HOY-

La calle Reconquista

 

Para el Petibonian Times: Pricesa García, su corresponsal amiga, desde alguno de los cien barrios porteños

Para el Petibonian Times: Princesa García, su corresponsal amiga, desde alguno de los cien barrios porteños

Otoño en la ciudad, que la dulcifica, después de los furores del verano asfaltoinclemente. Porque Buenos Aires renace en otoño, quizás su tiempo más hermoso.  Las siestas soleadas, luminosas aún, cálidas pero soportables y con “saquito-por-si-refresca” `para cuando cae el sol, demorado entre cielos rosas y celestes pastel, son para mi el tiempo ideal de los paseos locos que emprendo con nada de sistema y mucho de repentismo, y así llevar a mis lektorAs, y sólo a ellas, dada la característica cero-macho-friendly de mi ya popular columna ¿turística?, por llamarla de algún modo, los absurdos e inútiles datos que rara vez tomarán en cuenta.  Y le tocó a la City nomás, o mejor expresado, a una de sus calles, en este marzo cuyas siestas de sábado son perfectas para apreciarlas sin apretujones, motoqueros, ejecutivos y oficinistas pululando.  Son un remanso de paz, amigas, una paz algo oscura, especialmente pasando la Avda. Córdoba hacia el bajo.  Ahora, a Dió’ gracia’, completamente peatonales, se han “ensanchado” notablemente, ampliando sus veredas sin solución de continuidad con la misma calle, llena de bares, restaurantes y mesas al aire libre.  Paseo corto pero intenso si comienzan en Reconquista esquina Corrientes y arrancan, despacito, rumbo a Leandro N.Alem, rumbo a Retiro, donde la calle muere suavemente, abriéndose a la grandiosidad del espacio del bajo, al costado del horrible Hotel Sheraton y presidiendo todo, la maravillosa Torre de los Ingleses, que, visible desde Reconquista y Córdoba, señala, orgullosa, el camino…¡no se perderán nunca!.  Las primeras cuadras de Reconquista hasta la misma Avda. Córdoba son ciertamente anodinas: Bancos, hoteles, el infaltable súper chino,  oscuridad de calle céntrica, pensiones tristes en edificios algo desvencijados.  Sin embargo, no dejen de ver el edificio que ocupa la Escuela Nº 4 , cuyo frente reza todavía “Escuela de Catedral al Norte José Manuel de Estrada”.  Este edificio fue construído a instancias de el mismísimo Sarmiento como sede de la primera “Escuela Fiscal Argentina”, inaugurada en 1859.  En algún tiempo posterior que ignoro, pasó a ser la escuela primaria que hoy es, rara, vieja, bastante coqueta, emplazada ahora en un barrio en el que no parece vivir gente, aunque… no tanto.  Lo mismo pueden asombrarse con el más que famoso irish pub & restaurante Down Town Matías, en la esquina de Reconquista y Viamonte, además de tomarse unos tragos o cervezas, si se bancan los precios, claro, pero vale la pena.  Lo bueno, sin embargo, comienza pasando la Avda. Córdoba, ya esa misma esquina los recibirá con el viejo y tradicional Hotel Lancaster y sus austeras paredes de ladrillo a la vista, so british.  Lo encantador de Reconquista es que la cruzan dos pasajes preciosos, el primero, hacia el bajo, es justamente donde está emplazado el Restaurante Lancaster, más que tradicional, so british también, pegadito al Hotel.  Este pasaje lleva el nombre de un tucumano insigne, el Dr. Ricardo Rojas; no dejen de hacer su pequeño y delicioso recorrido de apenas dos cuadritas.  Sigo, ¡y sigan! caminando esta calle tan querible, entre otras cosas, por su calma de sábado tempranero en plena city, ya que  ni siquiera hay muchos negocios for export, excepción hecha de una variada oferta de bares, barcitos, restaurantes, pubs (como el tradicionalísimo The Kilkenny, en la esquina de Reconquista y M.T. de Alvear).  Algo maravilloso que descubrí es la ausencia total de arbolitos que, cual letanía tibetana, repiten “cambio, cambio, cambio” un millón de veces al día durante todos los días de la semana, a toda hora, aún las más insólitas.  Y algo so horrible, que también “descubrí” en la esquina opuesta al Kilkenny, es un engendro dizque restaurante llamado “Puerto Pirata”: es tan pero tan feo su frente y su supuesta decoración piratesca que ¡jamás se me ocurriría entrar!, pero qué va’ cé’, son esos agujeros negros en lugares que nada que ver, hagamos como que no lo vimos. Puntos notables caprichosamente recomendados por mí: un muy viejo y precioso edificio de departamentos, con dos plantas apenas, flanqueadas sus puertas por dos locales: un pequeño pub que luce bastante bien y otro modernoso pero discreto de “Deli y Café”, en Reconquista 871Otro: el edificio de departamentos de tres pisos en la esquina de Reconquista y Tucumán.  Pero el plato fuerte, chicas, el verdadero plato fuerte llega casi casi tocando Leandro N. Alem: se trata del pasaje Tres Sargentos, el “segundo” que cruza Reconquista en tan pocas cuadras; tampoco dejen de recorrerlo, incluso pueden tomarlo en su linda subidita y aparecerán como por arte de magia en Plaza San Martín y a metros de la Basílica del Santísimo Sacramento, que merecen una visita.  Mientras, disfruten de esta callecita de dos cuadras que dejaron adoquinada y alberga al más que icónico BarBaro, sede histórica de nuestros locos ’60 -con otro emplazamiento- pero desde hace tanto tiempo ya, muy asentado en el coqueto pasaje Tres Sargentos.  Para una siesta de otoño, cafecito de por medio… y todo eso, por el mismo precio: ¡no pueden pedirme más!

by Princess, esperando el tranvía mientras ojeo "Crítica"

by Princess, esperando el tranvía mientras ojeo “Crítica”

 

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