las páginas amarillas de Princesa García: escritos de Nadiezhda Krúpskaya, maestra de escuela (II)

15 Oct

LENIN

 

SU VIDA

SU DOCTRINA

 

      Nadieshda Konstantinovna Krúpskaya

Editorial Rescate; Buenos Aires, 1984

sin mención de traductor

ISBN 950-9458-05-8

 

 

 

Las masas de los trabajadores no sólo participaron activamente en la política sino tambien en el trabajo educativo. Muy pronto establecimos un Consejo de Educación en el cual había representantes de todos los talleres y fábricas del distrito de Vyborg.  Recuerdo que entre ellos se hallaban los trabajadores de Puryshev, Kayurov,  Yorkin, Cordienko;  nos reuníamos todas las semanas y discutíamos medidas prácticas. Cuando se planteó el problema de la necesidad de introducir la alfabetización general,  los trabajadores en todas las fábricas inmediatamente registraron a los analfabetos.  Se pidió a los empleadores que proporcionasen cuartos en las fábricas para las clases de instrucción de los analfabetos.  Cuando uno de ellos rehusó las obreras crearon un gran alboroto y denunciaron el hecho de que uno de los cuartos de la fábrica fue ocupado por tropas de choque  (es decir, soldados elegidos de los batallones particularmente chauvinistas). Empero el empleador tuvo que alquilar instalaciones fuera de la fábrica para la escuela.  Un comité de trabajadores se encargó de supervisar la asistencia a clases y la labor de los maestros. Cerca del edificio de consejo del distrito estaba estacionado un regimiento de ametralladoras.  Al principio este regimiento era considerado de mucha confianza,  pero su “confiabilidad” desapareció muy pronto.  Tan pronto como fue estacionado del lado de Vyborg comenzó a realizarse la agitación entre los soldados.  Los primeros en efectuar agitación bolchevique entre los solados fueron los vendedores de semillas de girasol, bebidas, etc.; muchas eran esposas de los soldados.  Las obreras del distrito de Vyborg no se parecían a aquellas que yo conocí en la década del noventa o aún en la revolución de 1905.  Andaban bien vestidas,  activas en las reuniones y eran políticamente inteligentes.  Una obrera me dijo:  “Mi marido está en el frente.  Vivimos bien juntos,  pero no sé qué ocurrirá cuando él regrese.  Yo estoy en favor de los bolcheviques ahora y marcharé con ellos,  pero no se nada de él que está en el frente… ¿Entenderá él?,  ¿Advertirá que debemos seguir a los bolcheviques?.  A menudo pienso por la noche;  quizás él no entiende sin embargo.  Yo no sé si lo veré otra vez;  tal vez morirá.  Sí,  y yo escupo sangre;  me voy al hospital”. El delgado rostro de esta obrera con el aspecto del tísico en sus mejillas,  la ansiedad sobre la posible diferencia de opinión con su marido, provocaron una impresión indeleble en mi mente.  Mas no eran las obreras sino los hombres los más avanzados en la tarea educativa en esa época.  Los hombres examinaban todos los problemas.  El camarada Gordienko,  por ejemplo,  se preocupaba mucho por las tareas de los jardines de infantes y el camarada Kuklin seguía muy de cerca la actividad de la juventud.  Yo también me dediqué al trabajo entre la juventud.  Se formó una liga de jóvenes llamada “Luz y Conocimiento”,  que tenía su programa.  La liga se formaba de bolcheviques, anarquistas y jóvenes sin partido.  El programa era de lo más ingenuo y primitivo,  pero las discusiones que surgían sobre esto resultaban muy interesantes.  Por ejemplo,  uno de los detalles consistía en que todos los  miembros debían aprender a coser.  Así,  un joven miembro,  un bolchevique,  preguntó: “¿Por qué todos deben aprender a coser?.  Las chicas,  por supuesto, deben saberlo,  de otra manera,  más tarde,  ellas serían incapaces de coser un botón en los pantalones de su marido,  pero,  ¿por qué todos deben aprender?.”  Estas palabras elevaron una tormenta de indignación.  No sólo las muchachas sino todos expresaron disgusto y saltaron de sus asientos.  “¿La esposa debe coser botones?,  ¿Qué significa esto?, ¿Tu quieres defender la antigua esclavitud de las mujeres?, ¡La esposa es la camarada de su marido,  no su sirvienta!”.  El muchacho que propuso que sólo las mujeres deberían aprender a coser botones tuvo que rendirse.  Recuerdo una conversación con otro joven,  de nombre Murachev,  ardiente partidario de los bolcheviques.  Le pregunté por qué  no se unía al partido.  “Usted verá -contestó- algunos de nosotros, los jóvenes, nos unimos al partido.  ¿Pero por qué lo hicimos?.  ¿Usted cree porque entendimos que los bolcheviques tenían razón?.  No por esa causa, ¡sino porque los bolcheviques distribuían revólveres!.  Eso no está bien.  Cuando uno se adhiere a un partido debe saber lo que éste defiende.  Yo devolví mi tarjeta hasta lograr entender completamente”.  Debo aclarar que sólo los jóvenes y muchachas de mentalidad revolucionaria se adhirieron a la Liga “Luz y Conocimiento”;  en su medio no se toleraba a nadie que expresara ideas conservadoras.  Los miembros eran muy activos,  hablaban en las reuniones de sus fábricas y en sus propias reuniones.  Pero se mostraban excesivamente confiados.  Este exceso de confianza tenía que ser combatido.  Tenía mucho trabajo que hacer entre las mujeres.  Había logrado vencer mi antigua timidez y hablaba siempre que era necesario.  Me entregué de lleno a la tarea.  Deseaba atraer las masas al trabajo social,  realizar el máximo de esfuerzo a fin de tornar posible esa “milicia del pueblo” de que hablaba Lenin.  Después de que empecé la tarea en el distrito de Vyborg veía todavía  menos a Lenin,  pero los tiempos se tornaban acuciantes,  la lucha se enardecía;  el 18 de junio resultó notable no sólo por la manifestación de cuatrocientos mil trabajadores y soldados que se realizó bajo consignas bolcheviques:  ese día el gobierno provisional de Kerensky,  luego de vacilar durante meses,  se sometió a la presión de los aliados y comenzó la ofensiva en el frente.  Los bolcheviques ya habían iniciado la agitación en la prensa y en reuniones.  El gobierno provisional sentía que el suelo se deslizaba bajo sus pies.  El 28 de junio se recibió la primera noticia de la derrota del ejército ruso en el frente;  esto excitó mucho a los soldados.  Hacia el fin de junio -de 1917- Illich,  acompañado por su  hermana María,  se marchó a visitar a Bonch-Bruevich,  que vivía en la villa de Neyvola,  cerca de Mustamyaki, no lejos de Petrogrado, para tomarse unos días de descanso…

 

 

 ♣

 

 

 

 

Lenin, Víctor -hijo de su hermana Ana-, Vera -hija de una obrera- y Nadezhda Krúpskaia, su esposa. Agosto de 1922.

Lenin, Víctor -hijo de su hermana Ana-, Vera -hija de una obrera- y Nadezhda Krúpskaia, su esposa. Agosto de 1922

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