Judíos y socialistas – escritos de Paul Lafargue

23 Ene

Judíos y socialistas

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Anexos a “El derecho a la pereza”

Editorial Galerna; Buenos Aires, 1970 – Traducción de J.W. Noriega

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Desde hace años, se intenta organizar en Europa una batida contra la raza judía:  nuestros amigos socialistas de Alemania se han interpuesto a esta campaña de celos y codicia sostenida por nobles, burgueses y sacerdotes.  Los antisemitas reprochan a los judíos no la manera en que éstos han adquirido sus inmensas riquezas sino las riquezas mismas,  que ellos querrían compartir.  Si detestan a los judíos porque éstos saben robar mejor que ellos, se ponen no obstante de rodillas ante sus personas infladas de insolencia y desprecio.  M. Drumont, el judiófobo,  ha debido confesar,  henchido de rabia,  que los representantes más encumbrados de la nobleza europea adulan servilmente al judío y mendigan hábilmente sus favores.  

Los socialistas no profesan ni odio de raza ni de nacionalidad; dejan esos sentimientos bárbaros a los burgueses:  personalmente siento la más profunda admiración por el pueblo judío,  insultado,  pisoteado durante siglos pero nunca vencido, nunca sometido, que al fin se yergue de su larga y abyecta opresión y aplasta a la cristiandad europea con sus millones, que obliga al “infalible” Pío IX a implorar el apoyo financiero de Mires y que fuerza al Zar de todas las Rusias a viajar a Londres para mendigarle a Rothschild un préstamo que le es negado.  La historia de la raza judía es uno de los más grandiosos dramas de la humanidad.  Los socialistas atacan a Rothschild porque personifica la finanza moderna.  Saben que los capitalistas, semitas o arios, católicos, protestantes o librepensadores,  bonapartistas o radicales,  no adoran más que un sólo Dios: el Capital;  que los sentimientos religiosos, políticos y patrióticos de los que  hacen ostentación no son más que cebos para traer tontos.  Su conciencia está siempre en subasta;  traicionan cotidianamente a su patria y su fe política por un poco de dinero.

El partido socialista no divide a los hombres más que en capitalistas y socialistas;  todos aquéllos que quieren la conservación del crimen social actual son nuestros enemigos;  todos aquéllos que quieren la expropiación  de los capitalistas haraganes,  glotones y libertinos,  y la socialización de los medios de producción,  son nuestros amigos,  ya sean prusianos, loreneses, semitas o latinos.  El partido socialista alemán cuenta entre sus filas numerosos, valientes y sabios judíos.  Marx era judío,  Lasalle era judío,  Bernstein, el secretario de redacción del Social Demokrat,  el diputado socialista Sabor,  Kayser,  Singer,  son judíos.  Lamentamos que haya tan pocos judíos entre nosotros, en Francia;  porque los judíos son hábiles, inteligentes, infatigables y abnegados.

(1880)

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Laura Marx y su esposo, Paul Lafargue

Laura Marx y su esposo, Paul Lafargue

 

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