El despertar de la razón

4 Feb

INTRODUCCIÓN AL DERECHO

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Enrique R. Aftalión – José Vilanova

Nueva versión con la colaboración de Julio Raffo

Abeledo Perrot; Buenos Aires, 1994- Segunda Edición

ISBN 950-20-0664-X

Los siete sabios de Grecia; aguada atribuída a Rubens. entre ellos, Tales de Mileto -625/624 a. C. 547/546 a. C.-

  Los siete sabios de Grecia; aguada atribuída a Rubens. entre ellos, Tales de Mileto -625/624 a. C. 547/546 a. C.-

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Capítulo 4

Comienzo de la tradición científico-filosófica de nuestra cultura

4.1. El despertar de la razón.

El hombre ha hecho uso de su razón desde siempre.  De modo que mal podemos hablar de un “nacimiento” de la razón,  pues ella es tan antigua como el hombre. Ya la usaba, pues, en la prehistoria y desde luego,  la usó en el comienzo de la historia propiamente dicha,  cuando los sumerios -y luego los caldeos- dominan el arte de la irrigación , escriben y dominan algunas nociones matemáticas.  Estas fueron realmente grandes hazañas en el uso de la razón.  Pero ustedes saben que, desde entonces,  y durante miles de años,  la vida de aquellos pueblos de la antigüedad,  como los egipcios,  los asirios y los caldeos,  no registró ninguna hazaña notable en el uso de la razón. La gran hazaña iba a ocurrir en Grecia a partir del siglo VI a.C., en un proceso maravilloso que hasta por cierto convencionalismo escolar se ha dado en llamar “el despertar de la Razón”.  Nosotros vamos a ocuparnos aquí de dicho proceso en lo que específicamente nos interesa:  el nacimiento de una tradición que continúa hasta nuestros días,  tradición que constituye objetivamente el conocimiento científico-filosófico.  Esa tradición comienza con Tales de Mileto,  el primero de los siete sabios de Grecia,  a quien se considera el primer filósofo y a quien se atribuye,  además,  ser el autor del primer teorema y haber pronosticado el eclipse de sol del 28 de mayo del año 583 a.C.   Para hacer nuestro relato más interesante y aunque sabemos muy bien que el nacimiento del conocimiento racional -filosófico y científico- fue la obra de muchos e importantes pensadores,  nos permitimos dramatizarlo como la hazaña de un solo hombre: el milesio Tales.

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4.1.1. Comienzo de la tradición filosófica.

Los pueblos de remoto y no documentado origen lo dramatizan y enaltecen,  concibiéndolo como la gesta de dioses y semidioses.  Lo mismo hacen con sus tradiciones más antiguas,  La tradición que llamamos filosofía tiene más de 2500 años,  así que su origen es remoto.  Está,  en cambio,  justamente bien documentado ya que la crítica historiográfica no ha puesto mayores reparos al aserto de Aristóteles (384-332 a. C.),  quien lo atribuye al primero de los siete sabios: Tales de Mileto.  Se trata,  pues,  de un hombre y no de un dios. La prosapia de la filosofía no es,  por lo tanto,  tan encumbrada. Pero se trata de un sabio,  es decir,  de una especie de superhombre en eso del saber; un héroe  del conocimiento científico-filosófico capaz de una hazaña de magnitud.  Se justifica, así,  el intento que aquí haremos de dramatizar el origen de la filosofía mostrándolo como una hazaña de Tales.  Pero nos proponemos, además, sostener que en esa hazaña se encuentra lo permanente y decisivo del conocimiento científico-filosófico: su oposición al pensamiento dogmático, y su carácter crítico. Y, como síntesis final y más importante:  que ello significa la aparición de una nueva forma del pensar.  O, mejor dicho,  de un nuevo nivel del pensar, ya que se trata de una superación de la forma de pensamiento previa.  Pensar, en suma,  es algo distinto en nuestro planeta después de Tales.  Y ello por derecho propio sin perjuicio de que, de hecho, subsista la forma anterior: el pensamiento mítico-dogmático,  como puede comprobarse leyendo en cualquier periódico los espacios dedicados a los horóscopos y las multitudes que atraen santones y curanderos.  Tales practica con sus discípulos una tradición -o costumbre- novedosa para su época: un pensamiento que es indagación,  investigación y búsqueda.  Esa búsqueda se hace por conjeturas y crítica de las mismas a través de un diálogo entre hombres.  Diálogo posible y fecundo porque los interlocutores pueden observar las mismas cosas;  pero sobre todo porque todos ellos están provistos de razón:  pueden discurrir,  argumentar,  criticar y contra-argumentar.  Esta tradición,  fundada por Tales,  es la que da origen a la filosofía y la ciencia.  Mejor aún:  la filosofía (y la ciencia) son, hablando en sentido objetivo, esta tradición -o costumbre- iniciada por nuestro héroe. Conocimiento es el producto de esta empresa humana comenzada por Tales:  un producto tan falible, perfectible y racional como la empresa misma que le da origen.  Sé que a muchos chocará la unión que hago de “falible” con “racional”.  Pero ese rechazo proviene,  a mi entender,  de una concepción de la Razón (así con mayúscula) que se me ocurre una injustificada hipérbole -y también una hipóstasis- de la sencilla razón a la que me refiero.  Pónganle “razonable” si no les gusta “racional”.  Pues yo me estoy refiriendo a la razón como atributo genérico de los animales humanos.  Y me gustaría que se repare en el sustantivo “animal” que sirve de soporte a la definición clásica del hombre como “animal racional”.  Así entendida la razón como lumen naturalis,  es algo más bien humilde. Por otra parte es obvio que el hombre la emplea,  emplea su discernimiento,  para la solución de sus problemas.

4.1.2.  El pensamiento mítico-dogmático.

Volvamos ahora a la revolución que produce Tales en el pensamiento.  Ella constituye una ruptura decisiva con una tradición mucho más antigua: el pensamiento mitico-dogmático. El mito constituye una forma preclara de lo que hemos caracterizado como “conocimiento socialmente definido como tal”. Es, pues, conocimiento socialmente aceptado. El mito antes de Tales -el mito primitivo- es un relato sagrado de las hazañas es la creación del Mundo. El Mundo es tal como Dios o los dioses lo han creado.  Y ello así para siempre. Del mito -relato primitivo del origen del Mundo (Cosmogonía) se pasa sin saltos apreciables,  a la Cosmología:  a un discurso sobre cómo es efectivamente el Mundo.  Pero esta Cosmología es meramente interpretativa, hermenéutica.  Clarificadora de las consecuencias del mito primitivo.  Es dogmática,  pues no puede cuestionar el mito del que, precisamente, parte.  Y es legítimadora del Mundo social estructurado sobre la base de ese mito.  Aparecen,  así,  escuelas de pensamiento cuya misión es impartir una doctrina y conservarla pura e inalterable.  Otra cosa es que esta misión pueda cumplirse con éxito.  Especialmente habida cuenta de los cambios inevitables en el Mundo mismo -especialmente en el Mundo social-.  Estábamos,  en el penúltimo párrafo,  en que el hombre emplea su discernimiento,  su razón natural,  para la solución de sus problemas.  Pero,  según lo explicado sobre el pensamiento mítico-dogmático,  en esa tradición anterior a Tales el hombre aplica su razón a la solución de sus problemas dentro de un marco que no es,  a su vez, problemático:  el Mundo tal como es según las doctrinas que se basan en el mito vigente…

 

 

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by Princess!!, la que se consuela con la filosofía...

by Princess!!, la que se consuela con la filosofía…

 

 

 

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