DNU by Princess: después de 120 días se termina la cuak!eterrrrrrrna, ¡”hi dicho” y sufi!

12 Jul

 

“De pronto se escuchan rumores de orquesta, ¡es que están de fiesta los cosos de al lao’!: Ha vuelto la piba que un día se fuera, cuando no tenía quince primaveras. Hoy tiene un purrete y lo han bautizao’, ¡por eso es que bailan los cosos de al lao’…”

 

 

Buenos Aires, 12 de Julio de 2020 y cercanos a la HORA CERO del delirio distópico

 

 

                                                                                                                                  Liebes Tagebuch:

 

 

 

 

Aunque estoy medio borrada, no es así respecto de la vida y el trabajo, ¡menos de mis modestos esfuerzos en el alemán, che!. ¿Se viene el fin de estos tiempos de mierda, al menos para esperar a los otros de mierda pero en relativa libertad?: Ay, sólo Alá es el más Sabio, pibe.  Mi vida va y hasta sueño por las noches: noches como la de anoche en que soñé un sueño dentro de otro. ¡Me encantan esos locos rulos del inconsciente!. Fue así: soñé equis historietas locas, y hasta con un personaje muy conocido “en la vida real”. Estaba en un hotel y cuando por la mañana bajo a desayunar, ¿a que no sabés qué?: ¡pues me encuentro con ESE personaje y su acompañante femenina! (¿su esposa?, ¿su pareja?, ¿una amiga?, ¿la secretaria?) y, por supuesto, le cuento el sueño que acabo de tener pero claro, se lo cuento “adentro” del sueño… en el que se lo estoy contando. La persona en cuestión, que no me conocía, escucha atentamente y “de pronto”, como suele suceder en los sueños, nos hacemos amigos y quién sabe cómo pero razonablemente para  el mundo-sueño, comienzo a trabajar para él haciendo mil cosas: no sólo nos hicimos amigos sino que también me contrató para que lo asista. ¡Qué bueno!, ¿no?: la verdad que me vino muy bien porque ando necesitando laburo en estos tiempos difíciles…Tschüss y bis Morgen, amigo.

 

PS: te comparto esta canción patria referida al año 2000, ¿te va?

 

 

by Princess!, oscilando entre el futurismo y la actualidad distópica

 

 

 

 

 

 

   

Distopía truchoargenta: Sur… 100 días y ¿después?; ¡otros 100!

26 Jun

 

Las calles y la luna suburbana y mi amor y tu ventana, todo ha muerto, ya lo se…

 

Buenos Aires ex Reina del Plata, oscuro viernes, ¿Junio?, ¿2020?

 

 

 

LIEBES TAGEBUCH:

 

Archivo General de Petibonia¡Volví!, que me había ido entre proyectos de tejido, trabajos varios, zooms pandemiescos, videos insistentes y estudios del Derecho.  Volví a pesar de mi embole: porque es un hecho y la currentena infinita al cubo potenciado… sigue y sigue.  Quizás, en otro tiempo, quizás, en la lejana adolescencia, me hubiera hasta entusiasmado el protagonismo involuntario de una pandemia: así era yo, completamente chiflada y CUALQUIER COSA, literalmente, CUALQUIER COSA, hasta la más nimia, que me sacara de la rutina, ¡me encantaba!, cuando más disruptiva, mejor.  Pero ya soy vieja y si bien algo de eso conservo, tampoco la pavada: hubiera preferido una cierta rutina tranquila.  Pero no es así ni lo será: es algo angustiante comprobar que estoy en manos de un cierto gobierno psicótico que sigue y sigue y sigue con la misma cantinela per secula seculorum. No quiero aburrirte, estoy leyendo a Gombrowicz y viendo las mejores películas que puedo; por otra parte, hasta sigo trabajando y ocupándome de la vida. Es más y te cuento un secreto: salgo a caminar “por la cintura CÓMICA del sur” SIEMPRE que puedo, aunque la oscuridad, la miseria y la tristeza hayan tomado cuenta de mi ciudad, incluso con un cierto goce de los fascistas de siempre. Me hago unos diez kilómetros, yendo, viniendo por mi amada Bi Ei y dándome gustos como … ¡tomar un cafecito Take Away! en la calles algo vacías; es  uno de los inviernos más tristes de los que tenga memoria, lo cual es mucho decir en la turbulenta republiqueta que habito, este lejano territorio al sur del culo del sur del sur del mundo. Y escribo, que eso no me lo pueden quitar. Y pienso. Y trabajo. Por razones de salud mental hay una sola cosa que jamás hago: escuchar discursos de psicóticos políticos y estúpidos gobernantes. Sigo trabajando pibe, que mañana subiré DOS VIDEOS DOS de mi mejor versión abogadil; después te comparto. ¿Practicamos alemán?: Tschüss y bis morgen…

 

by Princess, repodrida de todo, pero al pie del cañón (sin balas)

 

 

 

 

 

Gombrowicz viene en mi ayuda en esta currentena eteeeeeerna: Peregrinaciones argentinas

20 Jun

PEREGRINACIONES ARGENTINAS

 

-Witold Gombrowicz-

Traducción de Bozena Zaboklicka y Francesc Miravitlles

Primera Edición/el cuenco de plata/Biblioteca Gombrowicz

©Rita Gombrowicz; 1966, 1999, 2011

©de la traducción de Bozena Zaboblicka y Frances Miravitlles

©El cuenco de plata SRL, 2016

ISBN 978-987-3743-66-5

 

 

 

 

 

DE SANTIAGO A CÓRDOBA

 

De Santiago del Estero a Córdoba fuimos en coche: diez horas de camino desesperadamente aburrido a través del desierto santiagueño, compuesto de arena, arbolitos raquíticos y cactus. Por fin, ya en las cercanías de la ciudad de Córdoba, el terreno se elva formando la precordillera, se deja sentir el respiro subterráneo de la enorme cordillera de montañas, distante centenares de kilómetros.  Avanzamos (son las nueve de la noche) por un camino de montaña en medio de una ensordecedora música de grillos; delante de nosotros se alzan unas laderas abruptas y se abren unos valles.  Sin embargo, antes de llegar a la docta, como llaman a la capital cordobesa, giramos hacia el este, de nuevo descendemos con nuestro Buick a la planicie, esta vez fértil, y por fin aterrizamos junto a un enorme grupo de árboles.  En la residencia -verdaderamente maravillosa- de uno de esos nuevos ricos sudamericanos que llegó veinte años atrás con veinte centavos y hoy posee doscientos millones, un Rolls Royce, un yate, un avión, din contar esa residencia en se mima cada rosa, el césped parece mullido como pulmón, cada cuarto de baño es un espectáculo de ensueño y hay una piscina de tres pisos adaptada a un abrupto desnivel del terreno.  Después de habernos sacudido el polvo del viaje en esos baños de mayólica y mosaicos, bajamos la escalera y nos sentamos a cenar con un montón de otros invitados.  Elegancia. Lacayos. Soporto mal la riqueza, la brutal preponderancia del dinero por lo general me ofende, de modo que interiormente me preparé a mostrarme disgustado y rebelde. Pero resultó que mi rebeldía estaba fuera de lugar.  Aquí el lujo no era desagradablemente chocante.  Había en él una especie de sinceridad, una sinceridad infantil, y una total falta de afectación y arrogancia. El señor de la casa miraba resueltamente y sin temor a los ojos de sus lacayos, quizás porque había amasado su fortuna con el sudor de su propia frente y todavía ahora seguía trabajando tan duro como años atrás, probablemente más duro que sus lacayos.  Lo cual demostraba una absoluta falta de reticencias y una clara evidencia de la situación, que no buscaba ninguna falsa justificación, sino que se explicaba sencillamente por el hecho de que en la vida unos tienen suerte y otros no… La mujer y los hijos del magnate ya estaban contaminados en su esencia; si nuestro magnate con su aspecto de hombre corriente, honrado y enérgico, tenía dinero, su familia ya era rica, había sido formada o incluso creada por el dinero y en ese sentido pertenecía ya a la aristocracia. Pero ¡vaya con la aristocracia americana!.  Ahí, en aquel comedor de lujo, quizás eran aristócratas, pero cuando a la mañana siguiente vi cómo el hijo del potentado hablaba con los mozos en el establo, nunca hubiese imaginado que centenares de millones separaban a aquellos alegres muchachos, tan familiar y risueña era su conversación en la que todos se tuteaban.  Es cierto que en Argentina, y quizás en toda América, se da menos importancia al dinero que en Europa.  El dinero es más ligero. Es más inocente.  Tiene menos pretensiones. Y cambia de manos con facilidad.  Mi vecino de mesa, un alegre coronel, me indicó discretamente a un señor corpulento sentado junto a la señora de la casa.  -Es Neruda.  ¿Neruda?. ¿Pablo Neruda, el poeta chileno?.  Lo observé con toda la admiración que merecía.  Al comparar mi propia situación con la situación de ese bardo comunista, no puedo resistirme a la sensación de una terrible paradoja:  mientras yo, digamos un simple burgués, instalado en el capitalismo y sin mayores perspectivas para convertirme en un luchador por el pueblo, vivo apenas mejor que un obrero, él. con su pico de oro lleno de revolución, cantor del proletariado, censor despiadado de los viles ricos y de la “explotación del hombre por el hombre”, tiene al parecer una residencia para quedarse boquiabierto y se revuelca en millones largos; y todo eso gracias precisamente a los cánticos porletario-revolucionario-ascético-heroicos. ¡Esto sí que es magia!. El poema principal de ese dignatario del arte, arte rojo, titulado Canto general, justamente se está traduciendo entre mil sudores al polaco…  Dios sabrá para qué, ya que por lo general el destino de semejantes poemas gigantescos consiste en no los lea nadie; pero se ha asignado un presupuesto especial y por lo que se hay toda una comisión que trabaja en el asunto, si es que no ha terminado ya.  No hay como ser un poeta rojo en el podrido Occidente: se goza de una fama universal, también detrás de la “cortina de hierro”, se gana un montón de plata y encima todos los placeres de ese capitalismo podrido están a mano.  Sin hablar de que una situación casi oficial te convierte en una especie de embajador o ministro.  Todos estos pensamientos me pasaron por la cabeza mientras tenía ante los ojos a aquel sibarita heroico, capitalista revolucionario, luchador que ha vencido… Y me vino a la memoria la entrañable historia de las pechinas, en la que no se trata tanto de las pechinas (que después de todo quizás no eran pechinas), como de un sorprendente talento para hacer negocio que caracterizaba a ese genio universal.  El poeta profeta poseía en su residencia una maravillosa colección de pechinas (o lo que fuera), y de repente una buena mañana se la ofrece al Museo Nacional de Chile.  Sensación. Agradecimientos. Conmoción. Homenajes.  La prensa admira su generosidad. Sólo un poco más tarde llegaron a la opinión pública las condiciones del contrato: es cierto, la colección fue donada al Museo, pero… sólo después de la muerte de Neruda.  Mientras tanto, el Museo le nombró su conservador con un salario mensual considerable.  Ofrecer a un museo una colección de manera que no das nada de nada y encima cobras por ello un sueldo ¡maravilloso!. ¡Demuestra un talento excepcional, genial!. Y se non é vero é ben trovato.

 

El éxtasis al que me había visto transportado fue interrumpido por la señora de la casa:  -Señor Gombrowicz, el señor Neruda es un gran admirador suyo.  Aquello me dejó atónito.  Es espantoso que el enemigo de uno resulte ser su dulce admirador.  Me quedé pasmado.  En ese momento el coronel, aterrorizado, me dio un codazo: -Es Neruda, pero no el que usted piensa.  Es otro Neruda.  Este es de Chaco.  Balbuceé algo sin sentido jurando aprovechar la primera ocasión para vengarme de aquel chistoso.  Terminada la cena, fuimos a pasear por el campo, “entre los sacos”, ya que aquí, en lugar de los almiares polacos, después de la cosecha aparecen en el campo unas montañas de sacos llenos de grano. Qué extraña es esa región argentina para alguien como yo crecido en el campo polaco, y encima en la provincia de Sandomierz, donde si un perro ladraba en una aldea, se lo oía en cinco pueblos vecinos. Aquí no hay un alma. No sólo no se ven aldeas alrededor, ya que no hay aldeas y las estancias distan una de otra quince, veinte o treinta kilómetros, sino que el personal de una estancia se reduce al mínimo, justo un cocinero o una cocinera, unos pocos sirvientes, un capataz, dos o tres mozos y nada más. Si en Polonia, antes de la guerra, en quinientas arpendes vivían diez familias de jornaleros, aquí en diez mil arpendes a menudo no contarás ni siquiera quince personas.  La labranza, la cosecha, la trilla, todo eso lo hace la máquina; por lo demás el cultivo de la tierra es generalmente poco complicado y el ganado vive en el campo día y noche, en verano y en invierno.  De modo que aquí el campo aparece casi desértico, tranquilo, con horizontes inmensos, espacios interminables y un silencio ta impresionante que hace que te silben los oídos.  Por la noche nadie se toma la molestia de cerrar las dependencias, todo queda abierto, ya que con una población tan escasa, el robo o el crimen serían demasiado arriesgados. Sin embargo, por la puerta abierta entra a veces un huésped que es un asesino profesional.  A la vuelta del paseo nos sentamos en el salón, cuando de repente veo que en medio del brillante parqué algo se mueve… aaah, ¡una serpiente!. Perdí la conciencia de lo que pasaba conmigo y sólo al cabo de un rato constaté que estaba de pie sobre una frágil mesita de caoba: un milagro de equilibrio, que no se cómo se produjo.  En cambio la gente de la casa recibió la visita de la intrusa sin inmutarse, y tras haberla echado de debajo del armario donde se había escondido, le dieron muerte.  Después me contaron que en esa región en que abundan las serpientes, los mozos, para ganarse la admiración de las chicas, toman el reptil por la cola y de un taconazo le destrozan la cabeza amenazadora.  En cuanto a la serpiente, casi podría jurar que era artificial y que sólo se trataba de otra broma del alegre coronel.  Antes de irnos a dormir nos quedamos todavía un rato sentados en el enorme balcón de unía nuestros departamentos.  Me preguntó si me gustaba que me gastaran bromitas. Le contesté que sí, que un hombre dotado de un sentido del humor como el mío puede deleitarse con cualquier bromita.  El coronel se alejó un  momento para beber agua, mientras yo pegaba un brinco, ya que debajo de mi sillón se produjo un estallido ensordecedor. ¡Me había puesto un petardo!.  Al día siguiente al amanecer seguiríamos nuestro camino hasta San Rafael y de allí directo a Mendoza para ver el Aconcagua, una de las montañas más altas del mundo, siete mil ochocientos metros sobre el nivel del mar.

 

 

 

       by Princess!, honrando al maestro

 

Gombrowicz: semblanza de Bruno Schulz

13 Jun

RECUERDOS DE  JUVENTUD

 

-Witold Gombrowicz-

 

Traducción de Bozena Zaboklicka y Juan Carlos Vidal

Primera Edición/el cuenco de plata/Biblioteca Gombrowicz

©Rita Gombrowicz; Institut Littéraire, 1983

©El cuenco de plata, 2019

ISBN 978-987-4489-22-7

 

 

   Bruno Schulz (1892-1942). Autorretrato

 

La diferencia esencial entre él (Bruno Schulz) y yo consistía en que yo, igualmente preocupado por la forma, tendía a destruírla y deseaba ensanchar el campo de acción de mi literatura para poder abarcar cada vez más fenómenos, mientras que él se cerraba en su forma como en una fortaleza o en una prisión. Nunca he encontrado a nadie menos envidioso y de más generosa magnanimidad.  Sin lugar a dudas, la envidia es una de las características de los escritores, pero su inteligencia hace que sobrepongan una buena dosis de civismo a sus eventuales salvajadas, y lo que ocurre generalmente es que no se hacen daño, pero tampoco mueven un dedo para ayudar al rival a trepar a la cima del Parnaso.  El maravilloso altruísmo de Bruno se mostró con todo su resplandor cuando apareció mi tercera obra, Ferdydurke. Su primer contacto con mi novela no fue muy agradable.  Le di el manuscrito, aún lejos de estar acabado, durante una de sus visitas a Varsovia.  Al cabo de unos días me dijo con dulzura, pero también con aquella seriedad o agudeza situada en segundo plano y esa severidad de mártir que no lo abandonaba nunca: “Yo le aconsejaría que lo dejara… vuelva a aquel otro género, el de las Memorias del tiempo de la inmadurezque maneja tan maravillosamente… yo creo que esto no se debe publicar…”. Me quedé helado.  Aparte de él nadie había leído esta obra que tanto trabajo me había costado. Bruno fue el primero. Confiaba en él.  Y hay que tener en cuenta que Ferdydurke era un intento de explorar unos territorios vírgenes, de descubrir continentes nuevos, abrir caminos desconocidos, en una palabra: una tarea arriesgada e imposible de controlar. ¡El diablo sabrá!. ¿Tal vez era cierto que no valía nada?. ¡Dos años de esfuerzo!. ¡Tanta esperanza!. Estuve a punto de tirarlo a la basura.  Pero tomé la decisión heroica de seguir empujando mi carretilla.  Después de un año aproximadamente el libro estaba listo y envié uno de los primeros ejemplares a Schulz, a Drohobycz.  Se produjo un milagro. Recibí entonces varios telegramas de él en un mismo día; mientras lo leía, corría a correos para obsequiarme con nuevas alabanzas.  Y después, al llegar a Varsovia, el amilanado y taciturno Schulz pronunció en la Unión de Escritores una conferencia donde sin levantar especialmente la voz, comunicó a todos los artistas reunidos allí que acababa de levantarse un sol que hacía palidecer a todas las estrellas…¡Nada menos!.  La sala se puso a protestar y faltó poco para que se produjera un escándalo…  Y, sin embargo, debutábamos juntos y el carácter de nuestra creación nos había rivales, ¡y encima él era diez años mayor que yo!. Tanto altruismo no se encuentra con frecuencia entre los escritores.  Un día me llevó a la casa de Stanislaw Ignacy Witkiewicz.  De este modo, Witkiewicz, Schulz y yo, tres hombres que trataban de orientar la literatura polaca hacia nuevos caminos, por fin nos conocimos personalmente.

 

Debo tener en cuenta el hecho de que estos recuerdos de Polonia no van dirigidos únicamente a personas familiarizadas con la literatura, sino a un público más amplio; de ahí viene la dificultad de comentar ciertas cuestiones que en aquel entonces tuvieron para mí una importancia fundamental, y que por su complejidad no siempre resultan asequibles a alguien no iniciado.  Ese “no iniciado” tal vez nunca haya oído hablar de Stanislaw Ignacy Witkiewicz, de Bruno Schulz, ni de mí mismo, porque constituíamos un grupo de escritores muy difíciles, poco populares y en oposición a la vida literaria polaca.  Y sin embargo hoy, que han pasado ya dos décadas, es tiempo de que los no iniciados se enteren de que nuestro pequeño grupo tuvo no poca influencia en el arte polaco y que hoy en día de toda persona polaca quienes más posibilidades tienen de hacerse conocidos y ser apreciados en Europa y en todo el mundo somos nosotros.  Ya que todo esto pertenece al pasado, a la historia, que me sea permitido hablar de ello con objetividad y sin falsa modestia. ¿Se trataba en realidad de un grupo?.  Nos unía más la opinión pública que nosotros mismos…

 

 

by Princess, honrando al maestro

¡Al cine con Princess!: La película TOP de la semana, en su cine argie y acuarentenado

7 Jun

HOY

 

¡Glamorosos estrenos en mi Buenos Aires querido!

Todos tenemos problemas fiscales, incluso… en 1966

 

 

 

 

¡Queridas AmigAs!: Pero qué lindo es encontrarlas en nuestro cine del barrio… o sea, en Youtube.  Y “vuelvo a reiterar otra vez de nuevo, nuevamente”, como chamuyan nuestros little precarios dirigentes políticos argen… digo, petiboneses: que esta columna en el prestigioso Petibonian Times, como así también otras, especialmente las de cocina, están destinadas a ustedes o a ustedAs, como se estila decir en la moderna actual actualidá modernista. Y, consecuentemente, ¡ustedOs tienen la entrada ve-da-da!, e’ cir: está programada de tal modo que, detectado el intento, ¡esta entrada se autodestruye en tres segundos!, así que ni lo intenten.

 

Argen… pucha, quiero decir, mi amada republiqueta de Petibonia, tiene una característica definitoria: se trata de una cierta recurrencia, un cierto dejavu, hasta una especie de corsi-ricorsi o, dicho en términos spenglerianos, “un eterno retorno”. Y a las pruebas me remito: esta banal producción digna del mejor bizarro argento y perteneciente al transitado género “PELÍCULA MUSICAL NUEVAOLERA” comienza planteando un tema que, a pesar de desarrollarse en ¡1966! -su estreno fue apenas un mes después del golpe militar de Onganía, aquél que interrumpió nuestra precaria continuidad constitucional con muchos y variopintos apoyos “cívicos”- nos resulta entre pesadillesco y repetitivo. El inefable Nathan Pinzón es el malhumorado y muy simpático dueño de una exitosa fábrica de duraznos en lata; como tal convoca a la disparatada reunión de directorio a su gerente de ventas, para el caso, el también infaltable Maurice Jouvet, ¡gran comediante, por cierto!. El problema que se plantea es el siguiente: la empresa es un éxito a prueba de balas; las ventas y por consiguiente, las ganancias, no paran de subir. ¿Y cuál es el “PROBLEMA”?: ése, justamente, ya que estamos en Petibonia, no en un país, digamos, normalito.  Al toque, el dueño le explica a su exitoso gerente y de paso, a nosotros, los espectadores, que cuanto más gana más impuestos paga (mi amorrrrrr, entonces se hablaba del “Impuesto a los Réditos” que regulaba el “Ministerio de Finanzas”; hoy diríamos el “Impuesto a las Ganancias” que cobra la AFIP). Ya se y escucho sus objeciones, amigAs: es de toda justicia que el que más gane más pague.  El temita es que se trata de una EMPRESA, no de una PERSONA y el otro “temita” es que al subir de categoría se produce un efecto que también conocemos: al “ganar más”, también cambia la base imponible y de allí el entuerto. EJEMPLO TRIBUTARIO DIDÁCTICO: la empresa gana $10.000.000 y por lo tanto debe tributar, supongamos, $1.000.000.  PERO, PERO, si gana $20.000.000 no se mantiene la misma proporcionalidad sino que pasa a tributar muchísimo más ya que ha subido de categoría hacia una de esas en que lo que debemos pagar ya no es el 10% sino, el 40%, por decir algo gráfico aunque aparentemente disparatado.  La interesantísima conclusión que todo esto nos deja y más allá de la involuntariedad de este efecto y de lo que produce ver una peli local cuando han pasado más de CINCUENTA AÑOS, es la siguiente y la expresa muy bien el dueño, entre gracioso y ridículo, de la fábrica de duraznos en lata: NOS CONVIENE GANAR MENOS y, por lo tanto, CONVIENE QUE NOS VAYA “MAL” -aunque, obviamente, no taaaaanto sino “algo mal”- De allí inferimos que el mejor gerente es aquel que consiga un cierto fracaso, efecto paradójico, por cierto. Y a las pruebas me remito: si Maurice Jouvet, “gerente”, no consigue “fracasar”, lo vamos a echar de la empresa.  ¡Cuánta sabiduría inesperada y cuánta verdad en una pinche peliculita nuevaolera!, ¿no les parece?.

 

¡No lo van a creer pero en la fábrica de duraznos en lata trabajan LOS SHAKERS!: y haciendo lo que mejor saben, esto es, siendo cuatro operarios algo disparatados en la línea de montaje, todo antes de ser convocados a participar en el exitoso -aunque se pretendía “fracasado”- programa de radio primero y televisión después en el mismísimo CANAL 13, ¡si, el del TELEPIBE!-, decía, haciendo lo que mejor sabían hacer que era hacerse como que se hacían LOS BEATLES del subdesarrollo, DEBUTAN EN ESTA CINTA, “ESCALA MUSICAL“, tal es el nombre del engendro fílmico dirigido por el prolífico LEO FLEIDER, y así lo destacan los títulos. Ay, chicAs, varios lagrimones se me cayeron viendo a los Fattoruso, a Caio, ¡a Pelín! y comprobando, antes como ahora, LO BUENÍSIMOS QUE ERAN, aunque claro, entiendo que no estoy descubriendo el agujero del mate uruguayo.  Planteado ya el ¡complejísimo “argumento”!, por llamarlo de alguna manera, la idea en orden al fracaso programado es la siguiente: contratar a una manga de perros y malísimos artistas nuevaoleros a los fines de maltratar un poco la prosperidad de la fábrica de duraznos en lata y a su vez, bajar las ventas, ¿no es divino?. Por supuesto, Maurice Jouvet, con ayuda de la secretaria del dueño, ¡una PRECIOSA y mejor vestida, maquillada y peinada BEATRIZ TAIBO, tremenda comediante!, pone manos a la obra contratando a un grupo de jóvenes esperanzas canoras nuevaoleras en la convicción de que serán un fracaso ABSOLUTO. ¡Adivinaron, amigAs!: no sólo no sucede nada de esto sino que sucede todo lo contrario y el éxito es arrollador.

 

EL ÉXITO ARROLLADOR TÍPICO DE LAS PELIS NUEVAOLERAS: bueno, es lo de siempre y más de lo mismo, por lo tanto y para ir terminando tanta pavada principesca, van , apenas LAS PERLITAS, esas que nos sorprenden y cobran sentido con el paso del tiempo. Vamos a por ello: ¿Será este el debut cinematográfico de un jovencísimo LUIS BRANDONI?. Parece que sí, ¡jua, jua, jua!. Sigamos: ¡simplemente DIVINA una jovencísima Cristina del Valle!; divina, realmente. Estelariza la tucumana KIM CARAM, que supo cultivar éxitos variados en “ESCALA MUSICAL”, programa que, como en “la realidad”, conduce en la película de marras, otro jovencísimo JORGE BEILLIARD, locutor engolado aunque un toque moderno a tono con la época. ¿Quieren más?: DEBUT DE “LOS GATOS SALVAJES” a cuyo frente se ubicaba el eterno e inefable LITO NEBBIA, ¡vieran que igualito a la atualidá atual canta, si parece cosa de Mandinga!. ¿Quieren más?: llegado el momento de la peli en que lo único que importa es mostrar la serie de numeritos musicales, el divino bizarro argento se desata a full full y se suceden personajes como YACO MONTI, JOHNNY TEDESCO, LOS BOMBOS TEHUELCHES, EL BALLET FOLKLÓRICO GAUCHO DE NO SE QUIÉN CORNOS, ¡CLAUDIA EN SU DEBUT!, preciosa por cierto, popísima onda Jackie Kennedy y, con el tiempo, esposa de Nito Mores y conspicua integrante del CLAN MORES; RAÚL LAVIÉ ya en tanguero, cantando ¡Arrabal Amargo!, que qué miércoles tendrá que ver con todo esto, EL DUO DE DOS, bastante popular con el tiempo, ¡JUAN CARLOS CALABRÓ!, haciendo lo que muy bien ya sabía hacer a temprana edad y tratando de que canten su canción…¡”LA MIEL ES MUY PEGADIZA”! -¿recuerdan?, ¡cuánta ternura!- y una serie de cantantes que me resultó sorprendente: la CUMBIA estaba de MODA, es sabido; lo que yo no recordaba en absoluto era que -“se ve”- había un montón de “conjuntos cumbiancheros” INTEGRADOS SÓLO POR FÉMINAS, algo que luce bastante avant-garde, si vamos al caso. Como siempre bien instalado en TOOOOODAS las pelis argentas, actúa OSVALDO MIRANDA, además de un joven RICARDO BAULEO, el que supo ser galán de muchas telenovelas.

 

Y cómo no cerrar con la “FRASE CÉLEBRE“, inevitable en toda peli argie-petibonesa que se precie de tal.  En el caso, la dice Maurice Jouvet a la turma de jóvenes nuevaoleros deseosos de triunfo:  “La economía es una cosa muy compleja, chicos; ¡ni yo mismo la entiendo!” (SIC; ¡1966!). En tooooodos los cines de barrio, amigAs, e’ cir, en YouTube.

 

 

by Princess, su crítica cinéfila de confianza y siempre fuera del tiempo

 

 

A pedido del público vuelve la Cocina Moderna para la Mujer Rápida: CHIPA

3 Jun

 

“Alma guaraní, quietud de los naranjales; alma guaraní, tristeza de los yerbales…”

 

Buenosaireshoracero, intentando un fin “de facto” de la currentena infinita

 

 

Querido Diario:

 

 

 

Sabrás que la currentena infinita ya me rompió la paciencia mal pero mal mal. Por lo tanto y en busca de mejores rumbos y propósitos ¡te llevo a la cocina! mientras repaso, anoto y comparto, hasta con vos, una simplota receta de la perla de la cocina guaraní. Estrella del Paraguay y de nuestras provincias de Misiones y mi CorrientesPorá, no hay nada más rico para comer encerrados, mates mediante, aunque puede acompañarse y muy bien con té, ¡mate cocido! o café. El piberío del hogar se los agradecerá for ever&ever, amigAs y eso no es un dato menor en los tiempos que corren: más aburridos que estatua de plaza en invierno y hartos ya de tanto encierro, pueden muy bien participar en su confección, que es divertida y sin mayores peligros aunque, claro, nosotrAs nos ocuparemos del horno.  Tomen en cuenta que la CHIPA! es exquisita para comer sin piedad ni culpa apenas salida del horno, peeeeeero que también se conservan sin problemas en la heladera y hasta en el freezer: como se endurecen bastante con el paso de las horas y los días, basta con retirarlas del frío en que las habrán guardado CON CANDADO y en el correspondiente tupper y, disponiéndolas en una asadera, meterlas rapidito en horno precalentado a temperatura mediana tirando a fuertona pero no taaaaanto (¡qué precisión, chicas!) y dejarlas allí apenas UNOS MINUTITOS, incluso con el horno apagado si es que lo calentamos bien previamente.  Y cuando las retiren del horno, no olviden el detalle de colocarlas en una linda panera o fuentecita cubierta con colorida servilleta para envolverlas bien y presentarlas en la mesa que aún de merienda y para los peques, debe ser alegre, bien presentada y bonita.  La casa se les inundará de ese olorcito a queso, a mandioca, a…¡chipa! y los de a ratos insoportables retoños harán una pausa que podemos acompañar con una linda peli o una sesión intensiva de “Las chicas superpoderosas”, “Pokemon” o mis favoritísimos y eternos “Tom y Jerry”. Altamente recomendado y no se achiquen frente a la edad de los peques, son los cortos de Buster Keaton, que parecen y son loquísimos y de cierta complejidad pero, los años de madre me han dado pruebas más que suficientes del humor loco y algo surrealista de los niños: les ASEGURO que morirán de risa.  ¡Manos a la obra!: necesitamos 450 gr de fécula de mandioca (¡no “harina” de mandioca!, ojo) sino fécula que es igual a la de maíz en su aspecto, un polvo finito y blanco. La compramos en cualquier dietética; también suele estar disponible en supermercados y almacenes chinos. Bué, compren medio kilo, obbbbbvio.  Además:  100/120 gr de una buena manteca (“mantequilla” aclaro para mis lectorAs del mundo latino tooooodo), bien blandita y a la que agregaremos entre TRES y CUATRO huevos, dependiendo de su tamaño.  Los huevos se agregan de a uno y lo van integrando a la manteca batiéndolo bien con cuchara de madera hasta obtener una preparación pastosa, cremosa. No se preocupen si les quedan algunas “bolitas” de manteca que se integrarán después sin problemas a la masa, keep calm, chicas!.  A ese pastroche pegajoso le colocan una cucharadita de sal y algo así, ma’ o meno’ como 100 ml de a) leche o b) la variante exótica pero no tanto de reemplazar la leche por jugo de naranja.  Todo este pegote, se supone, lo venimos trabajando en un bol cómodo, amplio; de no ser así, lo pasamos a alguno o a una pequeña palanganita de las que usamos para hacer las masas o mezclar la verdura de las ensaladas. A esta mezcla bastante líquida deberán agregarle unos 200/250 gr. de queso o de una mezcla de dos o tres de ellos: deberán rallarlos grandotes y utilizar las variedades SEMIDURAS y DURAS.  Por ejemplo: gouda, pategras, provolone, reggianito, muzzarella, queso Mar del Plata o, en fin, los que tengan a mano, evitando los cremosos, cuartirolo y en general, los blandos que funden rápidamente. LlegadAs a este punto (porque recuerden que ni la pandemia ni fuerza alguna en el planeta me hará habilitar la presencia de representantes masculinos en mis ya famosas clases de cocina) estamos en el sublime momento en el que iremos agregando, DE A POCO, porque todo esto es medio a ojímetro, decía, le vamos agregando la fécula de mandioca. ¡El piberío ama hacer masas, ésta o cualquier otra!: subirse a la mesa, participar del enchastre y del armado posterior de las “bolitas” les resulta lo más divertido.  Ver y … comer después el resultado de sus despelotes, las diferentes formas imaginadas y realizadas, ¡les encanta!.  Volvamos al masacote: el resultado deberá ser un BOLLO BLANDO y SUAVE, homogéneo y que se deje trabajar bien; pueden ayudarse. para lograr que no se pegue. esparciendo cantidades mínimas de fécula sobre la superficie en la que están armándolo. El bollo queda ¡precioso!, maleable y blandito pero bien armado y CERO PEGAJOSO, un bollo como Dió manda, parejito y suave.  Lo llevan a la heladera al menos por UNA HORA; sin embargo, ¡no pasa nada si lo dejan más tiempo, incluso de un día para otro!.  Retiran y recordando SIEMPRE que este bollo NO SE AMASA, ni al momento de hacerlo ni después, muy suavemente hacen formas como de salchichas largas, algo así como cuando preparan ñoquis PERO MÁS GRUESAS: cortan pequeños trozos de tales tiras y les dan las formas que quieran -pero PEQUEÑAS, por favor, ya que se expanden bastante en el horno-: bolitas del tamaño de una pelotita de ping pong, aros estilo “rosquillas” o simplemente una forma de palito grueso levemente achatado.  Colóquenlas SEPARADAS en una plancha cubierta de papel manteca para repostería o sólo apenísimisiminas enmatecada y entren a horno de mediano a levemente “tirando” a fuertón por unos 15 minutos.  ATENCIÓN y NO SE APOLIYEN: cuidado con el horno porque se hacen muy rápido y deben sacarlas apenas estén levemente doraditas, ¡levemente, levísimamente!. Retiren, acomódenlas en la canastita bien cubiertas para mantenerlas tibias y blandas y GLUP GLUP GLUP.  Una posdata ideal para Modernas Chicas: por favor, renuncien for ever and ever al uso de premezclas plásticas y con olor a remedio en lugar de queso. No sólo son caras sino que son feas. 

 

 

by Princess!, cocinera en retiro efectivo pero no taaaaanto…

 

 

Viviendo el Síndrome de Estocolmo: pero desde el Fin del Mundo y en currentena infiniiiiiiitaaaaa…

2 Jun

 

“Che, Grela, decile al zurdo que ayer, ¡parece mentira!, en corte me mandó un tira con el fierro y el balurdo…”

 

 Lejano Buenos Aires, tratando de retomar la existencia, a pesar de los psicópatas; ¡2 de Junio 2020!

 

 

 

Liebes Tagebuch:

 

 

 

Aquí, mis padres aún antes de que yo existiera: éste es mi rostro antes de nacer mis padres, como dice el Koan Zen cuando se pregunta…¿Cuál era tu rostro antes de nacer tus padres?.  Lo demás, te lo cuento ya mismito, para que veas, entre otras cosas, cuán “adaptada” estoy después de ¿75? días de manicomio pandemiesco o … simiesco, no entiendo muy bien.

 

1. DEBO ORDENAR MI ÚNICO PLACARD: Autoridades de la Republiqueta, cumplo en informarles que ya lo hice unas 75 veces, ¡precisamente!. Por las dudas, lo repito y me lo recuerdo todos los días; decididamente un caso -el mío- de obediencia debida o simplemente, patológica.  DEBO ORDENAR MI ÚNICO PLACARD DEBO ORDENAR MI ÚNICO PLACARD DEBO ORDENAR MI ÚNICO PLACARD DEBO ORDENAR MI ÚNICO PLACARD DEBO ORDENAR MI ÚNICO PLACARD DEBO, etc, etc, repetir y HACER hasta terminar la currentena.

2. DEBO MANTENER MI ESTADO FÍSICO A PESAR DE NO PODER -en teoría- IR NI A LA ESQUINA: para ello DEBO consultar videos de fitness, autoayuda, gimnasia sueca, pilates, yoga acústico, naútico y vegetariano, meditación con cuencos tibetanos, confección de mandalas con fideos secos, consejos sobre salud y buena onda y hasta sesudas reflexiones pseudo filosóficas de lo lindo que es vivir encerrado mientras pensamos como cornos pagar las cuentas. DEBO HACER GIMNASIA DEBO HACER GIMNASIA DEBO HACER GIMNASIA DEBO HACER GIMNASIA DEBO HACER GIMNASIA DEBO HACER, etc, etc, repetir hasta terminar la currentena

3. DEBO MANTENER ALTA LA MORAL, NO ANGU$TIARME ASÍ VENGAN HACHANDO y NO PREGUNTAR NADA QUE TENGA QUE VER CON MIS INGRESOS, ¡qué egoísta, si el Estado me está cuidando, faltaba más!. DEBO MANTENER ALTA LA MORAL, DEBO MANTENER ALTA LA MORAL, DEBO MANTENER ALTA LA MORAL y demás etcéteras, repetir hasta terminar la currentena, esto es, no sabemos cuándo, sí que falta muuuuuuuuucho

4. DEBO INTENTAR TODO TIPO DE TRÁMITES DE MANERA REMOTA, HASTA PARA SACAR UN PASAJE EN UN TREN SUBURBANO y/o CONCURRIR AL BANCO POR LA MÁS MÍNIMA ESTUPIDEZ, ENTRAR A ¡ANSES! O CUALQUIER OTRA BANAL CONSULTA DE ESTÚPIDO CIUDADANO QUE SE QUEJA AL CUETE.  Repetir este mantra y seguir participando en páginas mal diseñadas y caídas o colapsadas hasta que alcance la budeidad, lo que se producirá hacia el fin de la currentena, esto es, ¡dentro de muuuuuuucho tiempo!

5. DEBO ORDENAR MI ESCRITORIO Y TODOS MIS APUNTES Y PAPELES, ADEMÁS DE REVISAR LA FILOSOFÍA, LA LITERATURA Y LA HISTORIA UNIVERSAL Y TODA LA FILMOGRAFÍA DE JOHN FORD, WOODY ALLEN, ALFRED HITCHCOCK Y MARTIN SCORSESE, al mismo tiempo. ¡Estoy en eso, BIg Brother!. Repetir este mantra hasta terminar la currentena, esto es, quizás, cuando se descubra la vacuna contra el innombrable.

6. DEBO MANTENER MI YA CASCOTEADA SALUD MENTAL so pena de ser declarada INSANA y QUINTACOLUMNISTA OPOSITORA MALA MALA; para ello se me recomienda sesiones analíticas virtuales, ayuda de bondadosas “psicólogas” y “coachings” de título dudoso y diverso pelaje, o, si cabe, recurrir a los servicios religiosos correspondientes a mi respectiva fe. DEBO MANTENER MI SALUD MENTAL DEBO MANTENER MI SALUD MENTAL DEBO MANTENER MI SALUD MENTAL y demás etcéteras, repetir hasta terminar… etc, etc, etc, etc.

7. NO DEBO ENFERMARME DE ABSOLUTAMENTE NADA NI NECESITAR SERVICIOS ODONTOLÓGICOS, ya que es prácticamente IMPOSIBLE recurrir a estos humildes y tontos servicios y exigirlos cuando, ¡pavota de mí!, EL ESTADO ME CUIDA CON TANTO ESMERO del VIRUS INFECTO que por supuesto, ¡cómo se me ocurriría enfermarme de OTRA COSA!. Repitan conmigo: NO DEBO ENFERMARME DE ABSOLUTAMENTE NADA NI NECESITAR SERVICIOS ODONTOLÓGICOS más o menos unas 200 veces, hasta terminar completita la frase del mantra sanador.

Nos vemos en el 2022 amigos y amigas, especialmente ¡AMIGAS! y seguidoras de mis afamadas crónicas para el Petibonian Times fuera de mis sesudas actividades políticas en la Internacional de las Modernas Chicas!. Despiértenme el año que viene, por favor, ya que he solicitado una criogenación hasta que haya novedades.

by Princess!, presa del Sindrome de Estocolmo y saliendo al balcón cagada de frío a aplaudir ¿qué? 

 

ΦΦΦ

 

 

70 días y ninguna flor. Diario desde el Fin del Mundo: el adiós…

29 May

 

“¿Cómo olvidarte en esta queja, cafetín de Buenos Aires, si sos lo único en la vida que se pareció a mi vieja?”

 

Desde las tristezas de la calle Corrientes, otoño porteño distópico, mayo 2020

 

 

 

Querido Diario:

 

 

¿Ves la foto que pegué en este pinche cuaderno, “tu” pinche cuaderno?.  Soy yo, en otro tiempo que parece fuera del tiempo, pero que no es un tiempo tan lejano.  Fue a comienzos de la primavera pasada: es que cerró “La Flor de Barracas”, el bar de la esquina sureña más pintada,  con más de cien años de barrio,  Arcamendia y Avenida Suárez.  Sentada en la mesa donde hicimos fotos para nuestro site, el mostrador y las preciosas filas de botellas detrás. Algo de todo eso está muriendo; aunque cuesta asumir que muchos de estos divinos bares dejarán de existir, es inevitable y sucederá. Lugares donde se escribieron libros cuando no, esos mismos bares en sí, fueron “escenarios” literarios. “Sobre tus mesas que nunca preguntan” se habló, se discutió, se leyó, se escribió, se amó y se organizó la existencia porteña.

 

 

by Princess, la de los efectos colaterales del innombrable en mi BiEi

 

 

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